TERESA DOMÍNGUEZ VALENCIA
Agentes de la Guardia Civil de Valencia han decomisado en un contenedor que llegó días atrás al puerto de Valencia un alijo de más de 60 kilos de cocaína cuyo destino aún no ha podido ser determinado, según confirmaron a Levante-EMVfuentes de toda solvencia.
La aprehensión tuvo lugar al mediodía de ayer, al revisar la carga de un contenedor procedente de Suramérica que resultó sospechoso al analizar la documentación que le acompañaba.
Según ha podido saber este diario, se trata de un alijo introducido mediante el sistema conocido como gancho perdido -o "rip off" en su vertiente inglesa-, que consiste en hacer llegar un cargamento de cocaína en un contenedor con carga legal con el desconocimiento de los dueños legítimos de la mercancía.
Habitualmente, las mafias del narcotráfico a gran escala cuentan con colaboradores en algunos puertos suramericanos -uno de los más utilizados es el de El Calla, en la costa de Perú- que introducen el estupefaciente en contenedores que transportan mercancía legal para empresas ajenas al tráfico de drogas. Los implicados en la trama, empleados en el puerto de origen de la droga, esperan a que la carga legal pase los controles aduaneros en el país suramericano antes de introducir la droga. La cocaína es introducida en varias bolsas de deportes -cada mochila suele contener entre 30 y 40 kilos de estupefaciente- y es recogida en el puerto de destino por personal al servicio de la red que va a comercializar la droga, antes de que sea inspeccionada por los servicios aduaneros del país de destino.
El sistema de gancho perdido es uno de los más empleados en la importación de cocaína por el ahorro en dinero y esfuerzos que comporta, ya que no es necesario convencer a un empresario local para que preste su infraestructura comercial a la hora de traer la droga a Valencia.
Análisis de la documentación
Tanto es así, que la mayoría de los cargamentos que son interceptados tanto en el puerto de Valencia -en el que más incautaciones de cocaína se producen de toda Europa- como en otros recintos portuarios de España, llegan camuflados como ganchos perdidos.
Por lo que respecta a los más de 60 kilos interceptados ayer, las fuentes consultadas por este diario explicaron que el alijo de cocaína fue descubierto gracias a la labor de los agentes que integran la Oficina de Análisis de Información Fiscal e Investigación (Odaifi) de la Guardia Civil, con sede en el puerto de Valencia, quienes desconfiaron del contenedor porque, a partir del estudio de la documentación que le acompañaba, entraba dentro de los envíos catalogados como de elato riesgo. Dicho de otro modo, se trata de cargamentos susceptibles de transportar grandes cantidades de cocaína.
Nada más confirmar el hallazgo, los agentes de la Odaifi pusieron los datos en manos de los investigadores antinarcóticos de la Guardia Civil, con el fin de intentar establecer quiénes eran los destinatarios finales de la droga.
De momento, no existen demasiadas posibilidades de que haya detenidos, ya que el contenedor ha permanecido varios días en el recinto portuario valenciano sin que nadie se haya ocupado de acudir a abrirlo o a hacerse cargo de él.