R. LAGUNA VALENCIA
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"Se me fue la cabeza, saqué la navaja y le di". Hasta cien puñaladas le dio José Martín G. T. a Manuel T. C., el hombre que le vendía droga habitualmente en su domicilio de la calle Nicasio Benlloch de Valencia, en la madrugada del 11 de abril de 2008. Al menos, así lo reconoció ayer el acusado ante el tribunal del jurado de la Audiencia Provincial.
Pese a esta confesión, el fiscal no aceptó una rebaja considerable de la pena al entender que hubo abuso de superioridad, debido a la edad y a la desproporción física -medía 1,64 metros-, y le pidió 15 años de cárcel.
El acusado reconoció que hacía años que se abastecía en casa de la víctima de cocaína y que, normalmente, le pagaba siempre. Aquél día por la mañana acudió a trabajar a su empresa de mensajería y por la tarde fue a comprar droga a casa de Manuel T. C. Éste se negó a venderle cocaína porque un día le había dejado a deber 60 euros.
"Aquella tarde estaba muy ansioso y volví a su casa. Insistí, tuvimos una fuerte discusión y a mí se me fue la cabeza. Saqué la navaja y le di", confesó Jose Martín G. T., quien afirmó que le apuñaló "sin ningún sentido" pese a que la víctima no llevaba ningún arma.
También reconoció que las heridas que tenía en la mano se las había causado él mismo al resbalar con la sangre. Hay que recordar que la víctima intentó escapar yendo a la cocina a por un cuchillo y que el acusado le siguió por el pasillo hasta que le abandonó en el suelo con unas 100 puñaladas.
Denuncia falsa
Llamó a su mujer, que no fue a recogerle, y cogió un taxi hasta su domicilio en Riba-roja. Una vez allí, pidió a su mujer que quemara la ropa y se deshiciera de la navaja. Ésta confirmó ayer que cogió el coche y echó el arma en una alcantarilla.
Al día siguiente, el acusado acudió a la Policía Local de Riba-roja para poner una denuncia falseando los hechos, ya que sabía que se había dejado su mochila con la cartera en el piso. La denuncia no se tramitó porque la policía ya le había identificado.