TERESA DOMÍNGUEZ VALENCIA
Un joven de 19 años buscado para cumplir condena por delitos cometidos cuando era menor lideraba, hasta el jueves de la semana pasada, una banda acusada de cometer una veintena de asaltos violentos y de robar otros tantos vehículos en distintos municipios del Camp de Túria en un plazo de poco más de un mes. El supuesto cabecilla y su organización, formada por cinco jóvenes, todos ellos mayores que el jefe, fueron apresados por agentes de la Guardia Civil de Llíria el jueves de la semana pasada.
Según la información a la que ha tenido acceso Levante-EMV, las detenciones fueron practicadas en Chiva, donde residía el presunto jefe, y Valencia. Los seis detenidos prestaron declaración en el cuartel de Llíria y fueron puestos el sábado, junto con las pruebas recabadas, a disposición del Juzgado de guardia de la capital del Camp de Túria.
Los atracos comenzaron a producirse hace poco más de un mes y la frecuencia y violencia con la que actuaban llevaban de cráneo a las policías locales de varios municipios, entre ellos las de la Pobla de Vallbona, Llíria, Benaguasil, Bétera, l'Eliana y Vilamarxant. En la mayoría de los golpes, los ahora arrestados se cubrían el rostro con pasamontañas para ocultar sus facciones e impedir su posterior identificación, pero, en otros asaltos, actuaron a cara descubierta, por lo que en algunos casos han podido ser reconocidos.
Entre las víctimas de este grupo se encuentra una de las panaderías más conocidas de Llíria, precisamente el municipio donde más atracos han cometido. El robo se produjo a última hora del día, cuando en el establecimiento únicamente había dos empleados.
"Fueron sobre todo a por uno de ellos", explicó ayer la propietaria del establecimiento, que declinó dar detalles. "El pobre aún tiene el susto en el cuerpo", agregó. Los presuntos delincuentes, que tienen entre 19 y 24 años de edad, entraron armados con cuchillos y tras amenazar de muerte al empleado, escaparon con el dinero de la recaudación.
Como en el resto de los golpes que de momento se les atribuyen, utilizaron un coche robado que más tarde dejaron abandonado. En alguno de los asaltos estuvieron a punto de ser atrapados por la policía local, aunque finalmente consiguieron escapar.
La mayoría de los detenidos tiene antecedentes policiales por delitos contra el patrimonio, principalmente robos con fuerza en las cosas y robos con intimidación. De la veintena de sirlas -atraco con arma blanca- que se les imputan, casi todos fueron perpetrados en establecimientos comerciales, aunque también robaron dinero y joyas a transeúntes en varias localidades del Camp de Túria.