I. CABANES VALENCIA
La crisis económica está generando una nueva tipología de delincuentes, el atracador arrepentido. Personas que nunca antes habían delinquido y que desesperadas por la falta de trabajo y de dinero se ven abocadas al delito. Tras cometer el atraco, robo o hurto se dan cuenta que esta no es la mejor forma de salir de la mala situación que atraviesan y optan por confesar y pedir perdón por este pequeño devaneo delictivo.
El último caso conocido es el de un hombre de 48 años, y nacionalidad española, detenido el miércoles de la semana pasada tras acudir voluntariamente a la Jefatura Superior de Valencia para confesar que instantes antes había atracado una sucursal bancaria en el barrio de Abastos.
Este curioso delincuente por un día entregó a los agentes que se encontraban en la puerta de la Jefatura el botín de su atraco, 1.500 euros. Atónitos por este hecho, los policías recogieron el dinero y alertaron a sus compañeros del grupo de atracos para que verificaran la autenticidad del testimonio de esta persona.
Según reconoció el propio atracador, dos horas antes había asaltado una entidad bancaria de Valencia, en el distrito de Abastos, tras amenazar con volar la sucursal por los aires. Al parecer, el delincuente hizo creer a los empleados del banco que llevaba oculta una bomba y si no cumplían sus exigencias la haría estallar.
Mediante esta burda mentira y sin llegar a utilizar ningún arma el delincuente obtuvo un botín de 1.500 euros. Para ello, el atracador mostró una nota a la empleada en la que le decía que le diera el dinero de la caja o "volarían todos por los aires". Para hacer más creíble la falsa amenaza de bomba, el acusado se tocaba entre las ropas aparentando guardar entre ellas el artefacto explosivo.
Ante la duda de que pudiera cumplir sus amenazas, la empleada le entregó 1.500 euros y el atracador huyó del lugar.
Tan sólo dos horas después este mismo hombre acudió de forma voluntaria a la Jefatura de Policía de Valencia, arrepentido por haberse dejado llevar por el lado oscuro de la delincuencia. Según manifestó a los agentes que estaban en la puerta, había decido robar debido a la mala situación económica en la que se encuentra después de perder su trabajo.
Tras realizar las oportunas averiguaciones, la policía comprobó que su relato era cierto ya que un hombre que respondía con la descripción de éste había asaltado dos horas antes una sucursal bancaria en el distrito de Abastos. Los agentes procedieron a su detención acusado de un robo con intimidación. El detenido pasó a disposición del Juzgado de Instrucción número seis de Valencia, que tras tomarle declaración y contemplar el atenuante de confesión lo dejó en libertad con cargos.
Confiesa haber fingido un robo
Otro caso de un delincuente arrepentido se produjo el pasado domingo cuando un hombre, de 29 años y nacionalidad española, se presentó en la Comisaría de Torrent para confesar que la denuncia interpuesta a principios de mes por un supuesto robo con intimidación era falsa. Según fuentes policiales, el detenido había denunciado haber sufrido un robo con intimidación en el aeropuerto de Barajas para ser indemnizado por la compañía de seguros.