PEDRO CERRADA ALICANTE
Dos años después de la muerte a tiros del que fuera alcalde de Polop, Alejandro Ponsoda, la Guardia Civil ha detenido a un hombre en Albatera por su presunta implicación en el crimen, posiblemente en calidad de intermediario. Las investigaciones de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil apuntan a que el crimen se cometió por motivos urbanísticos, debido presuntamente a que el alcalde se opuso a la aprobación de un Plan de Actuación Integral (PAI). La Benemérita busca además a dos extranjeros contratados para asesinar a Ponsoda e investiga la implicación de miembros de la corporación municipal de Polop, entre ellos un concejal del actual equipo de gobierno.
La operación seguía abierta anoche y los investigadores confían en practicar más detenciones "en breve", si bien la filtración del primer detenido podría dar al traste con la culminación "exitosa" de la investigación policial. Tanto es así, que el abogado de la acusación particular, contratado por la familia de la víctima, tiene previsto acudir hoy al juzgado de guardia de la Vila Joiosa, partido judicial donde se instruye la causa, para denunciar un delito de revelación de secretos y que se investigue el origen de la filtración.
Los agentes del grupo de Homicidios de la UCO, desplazados a Alicante, buscaban anoche a los dos sicarios, esto es, a los autores materiales del asesinato. Según la información a la que ha tenido acceso este diario, ser trata de dos extranjeros y, al menos uno de ellos, es de origen checo. Además, la Guardia Civil no descartaba la detención de algún cargo público en caso de confirmarse las sospechas sobre su supuesta implicación en el caso.
La primera detención por el asesinato a tiros del alcalde de Polop en octubre de 2007 causó ayer un gran revuelo en el municipio. La semana pasada se cumplieron dos años del crimen.
La que por el momento es la primera y única detención se produjo el miércoles por la tarde. Además, agentes de la UCO desplazados desde Madrid realizaron un registro domiciliario en Albatera, donde residía el sospechoso, cuya vinculación con los sicarios no ha trascendido. Los agentes actuaron con sigilo pues nadie en el municipio, ni tan siquiera la Policía Local, se enteró de que se estaba procediendo a inspeccionar la vivienda de uno de los sospechosos de estar detrás del crimen del alcalde.
El registro, llevado a cabo con autorización del juzgado de guardia de Orihuela y en presencia de su secretario judicial, se practicó durante la tarde y el propietario de la vivienda y presunto implicado en los hechos fue trasladado desde la Comandancia de Alicante hasta la casa para estar presente en esta diligencia policial cuyos resultados no han trascendido. Al parecer, los agentes buscaban un arma de fuego, aunque al cierre de esta edición no estaba claro si la pistola había sido encontrada o no.
Dos tiradores diferentes
Alejandro Ponsoda fue tiroteado en la noche del 19 de octubre de 2007, cuando detuvo su vehículo frente a la puerta de acceso al garaje de su vivienda, ubicada en la pedanía de Xirles. Dos tiradores distintos, a juzgar por los casquillos y el estudio balístico- había dos calibres y dos trayectorias diferentes- aprovecharon el momento en que Ponsoda, que tenía 55 años, esperaba sentado al volante para abrir fuego. La víctima falleció ocho días después, el 27 de octubre, en el Hospital General de Alicante.
La muerte de Ponsoda causó una honda conmoción en la clase política alicantina y especialmente en Polop, una pequeña población de unos 2.400 habitantes cercana a Benidorm, de la que era alcalde desde 1995, tras alcanzar cuatro mayorías absolutas consecutivas.
Desde el primer momento, el móvil urbanístico se convirtió en la principal línea de investigación, que asumió la UCO desde el inicio. Sin embargo, en estos dos largos años, los agentes también rastrearon otras teorías, entre ellas algunas de tipo personal que vinculaban a Ponsoda con ciertos conocidos suyos en Valencia, pero esa línea se descartó enseguida.