TERESA DOMÍNGUEZ VALENCIA
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La banda a quien la policía nacional desmanteló un laboratorio de cocaína en Daimiel (Ciudad Real) similar a los de los narcos colombianos en la selva amazónica recibía la materia prima para fabricar el polvo blanco a través del puerto de Valencia. La sospecha policial de que el punto de entrada de la pasta base a partir de la cual se fabrica el clorhidrato de cocaína -el estupefaciente en polvo listo para su consumo- era el puerto valenciano, tal como adelantó en exclusiva Levante-EMV se confirmó el miércoles de la semana pasada.
En cuanto el laboratorio fue desarticulado, los agentes antinarcóticos de la Udyco central siguieron el rastro del cacao que había servido de camuflaje a la partida de pasta base que estaban procesando cuando la policía cayó sobre los narcos. En pocos días, supieron que la empresa importadora, cuya administradora única es una valenciana de 45 años, estaba radicada en Valencia.
La policía nacional pidió entonces colaboración a la Agencia Tributaria. Sus expertos en control aduanero de mercancías localizaron en seguida un nuevo contenedor destinado a la misma empresa, y que permanecía en el recinto portuario valenciano, a la espera de alguien acudiese a recogerlo. Obviamente, para entonces, la mayor parte de la red estaba en prisión y, quienes aún gozaban de libertad, ya no tenían interés alguno en recoger la pasta de coca, a sabiendas de que debía estar sometida a una estrecha vigilancia.
En esta ocasión, ya no era cacao, sino panelas, un dulce típico de Centroamérica a base de melaza seca obtenida de la caña de azúcar, y que en España se comercializa tanto en grandes superficies como en colmados frecuentados por colombianos, venezolanos y panameños, principalmente. El contenedor destinado a la importadora contenía, según la documentación que la acompañaba, 17.000 kilos de panela colombiana distribuidos en paquetes almacenados, a su vez, en 1.174 cajas de cartón, algunas con 32 panelas y otras, con 40.
Paciente labor de búsqueda
El miércoles de la semana pasada, agentes de la Udyco central, de la brigada central de Policía Científica y de Aduanas iniciaron la revisión de la mercancía sometiendo las cajas al escáner. Sin embargo, la densidad similar del dulce y de la pasta base no permitía averiguar si había o no droga.
Finalmente, los investigadores tuvieron que pasar los paquetes uno a uno. Fue entonces, al comparar la imagen radiológica de la panela sospechosa con la que realmente no contenía más que melaza compactada, cuando se pudo determinar qué paquetes llevaban pasta base en su interior y cuáles no.
Dos días después, los policías científicos iniciaron la extracción de droga y su análisis definitivo. Al final, se determinó que al menos 526 panelas contenían droga, con un peso total estimado de entre 230 y 250 kilos, aunque el proceso de recuperación de la pasta base no había terminado aún al cierre de esta edición.
Con esa coca base, un buen "cocinero" -sobrenombre de quienes la transforman en clorhidrato de cocaína- podría haber obtenido entre 210 y 250 kilos de polvo blanco listo para el consumo.
A los once detenidos a finales de octubre en la primea fase de la operación Tablas, cuando fue desmantelado el laboratorio de Daimiel, se le suma ahora el de la administradora de la firma importadora, que quedó en libertad tras prestar declaración ante la policía.