V. CONTRERAS/J. M. VIGARA VALENCIA
Agentes de la Policía Nacional de Valencia detuvieron el pasado miércoles a un hombre, de 31 años, acusado de dejar sólo a su hijo de tres años en el interior de su vehículo mientras tomaba copas con unos amigos en un bar. Según la policía, el menor estuvo al menos media hora en el coche, llorando y golpeando los cristales.
En cambio, los amigos del detenido aseguraban ayer que el hombre entró en el pub para comprar tabaco y apenas estuvo algo más de diez minutos charlando con algunos clientes. Además, afirman que durante este tiempo, salió del local "dos o tres veces" para comprobar que su hijo seguía durmiendo en el interior del coche.
Los hechos sucedieron el miércoles a las 2.45 horas en la confluencia de las calles Cádiz con Literato Azorín. A esa hora, un vecino de la zona vio a un niño en el interior de un vehículo -un Audi A-4- estacionado. Según relataron las fuentes policiales, el menor estaba sólo, "llorando y golpeando los cristales". El testigo avisó a la Policía Nacional, que desplazó una patrulla hasta allí.
Los agentes realizaron varias gestiones para localizar al propietario del coche. "En un primer momento, señalan las fuentes policiales- fueron infructuosas, pero luego localizaron en el interior de un bar a un hombre que era el padre del menor". El local se encuentra justo en la confluencia de estas dos calles, muy cerca de dónde estaba parado el coche.
Seguidamente, los policías, en compañía del padre, abrieron el vehículo y sacaron al menor, que se encontraba llorando, indicaron las mismas fuentes.
Los policías averiguaron, según explican, que el menor había estado en el interior del coche unos 30 minutos, mientras que el padre bebía en el bar, por lo que detuvieron a éste como presunto autor de un delito de abandono de menor. El detenido, de origen español y con antecedentes policiales, pasó a disposición del juzgado de Instrucción número 6 de Valencia.
Una de las personas que estaba con el arrestado en el momento en el que la policía le encontró, aseguraba ayer que el hombre había recogido minutos antes a su hijo en casa de su madre -el detenido está separado de su mujer-, paró a comprar tabaco en el pub y que al ver allí a varios de sus amigos estuvo entre diez y veinte minutos charlando con ellos. Aún así, afirma que salió "dos o tres veces" a la calle para comprobar que el niño estaba bien, y asegura que el menor se despertó por los golpes que dio en el cristal el vecino que lo había encontrado. Este testigo reconocía ayer que dejar al menor sólo en el coche y de madrugada "fue una mala idea".