IGNACIO CABANES VALENCIA
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Amparo trata de salir adelante después de vivir en sus carnes la mayor de las desgracias para una madre, la pérdida de un hijo. Más aún cuando se trata de un bebé indefenso, de apenas tres meses, y cuando su muerte se produce a consecuencia de un incendio en el que la pequeña se le escurre de las manos, cayendo al vacío, cuando su madre trataba de ponerla a salvo.
Aunque no hay dinero en el mundo que pueda compensar económicamente una desgracia como esta, la madre del bebé fallecido el pasado 10 de enero, durante un incendio en Mislata, reclama ahora una indemnización en concepto de responsabilidad civil a la aseguradora del propietario de la vivienda donde se inició el fatídico fuego.
"Nadie me va a devolver a mi hija, ella se fue y tengo que vivir con eso, pero necesito seguir adelante", confiesa Amparo, quien argumenta que necesita el dinero de la indemnización para poder irse a vivir a otra casa, "a un lugar que no me recuerde a cada momento el día de su muerte".
Atrapadas por el fuego
Haciendo un esfuerzo por recordar la pesadilla que tantas noches la ha atormentado, Amparo relató para Levante-EMV lo sucedido aquel 10 de enero. Eran aproximadamente las ocho de la mañana cuando el ruido de las sirenas la despertó de repente. "Salí de la habitación y vi que la casa estaba llena de humo, fui hacia la puerta y al abrirla entró una nubareda de golpe", explicó.
Acto seguido, y respirando a duras penas, regresó a la habitación para poner a salvo a su niña, de tres meses de edad. "La envolví en una manta y la apreté contra mi pecho". Al comprobar que era imposible escapar por la escalera, debido a la densa nube de humo que subía hacia arriba, la mujer optó por aproximarse a la ventana del comedor y sacar a su hija a fuera para que respirara.
"Gritaba que salvaran a mi niña pero nadie me hacía caso", recuerda con impotencia los diez minutos que pasó junto al ventanal, en compañía de su madre, que también se encontraba en la casa cuando se inició el fuego. "Estábamos atrapadas. El humo te asfixiaba. Pensé que si le daba el aire fresco aguantaría con vida", argumentó la mujer.
Sin embargo, pasados unos minutos la mujer se desvaneció, producto del humo inhalado, y el bebé cayó al vacío desde un quinto piso. Cuando su madre despertó en el hospital no sabía todavía que se le había resbalado de las manos. "Sabía que lo tenía en brazos cuando me desmayé, pero pensaba que se había caído dentro conmigo", recuerda entre lágrimas Amparo. "¿Dónde está la nena, y mi hija?", preguntaba insistentemente a los médicos y enfermeros, quienes le decían para tranquilizarla que estaba en el pabellón infantil.
Fue su propio hermano el que le dio la triste noticia cuando esa misma tarde fue al hospital a verla. "Cuando lo vi entrar llorando supe que algo malo había pasado", confiesa la mujer. "No me digas que se me ha caído", gritaba histérica en la cama del hospital.
Los días siguientes a la tragedia fueron horribles. Una mezcla de impotencia y rabia contenida revolvía la mente de Amparo a todas horas. "No pude salvarla, ¿podía haber hecho algo? Se me cayó al perder el conocimiento. ¿Si hubiera caído dentro conmigo habría muerto también asfixiada?". Los pensamientos de la madre intentando buscar una explicación a lo ocurrido la atormentaban a cada instante.
"El primer mes pensaba que lo mejor era morirme para estar con ella", asegura Amparo, que actualmente todavía sigue bajo tratamiento psiquiátrico. "Que nadie hiciera nada me parte el alma", critica la mujer lamentando que ninguna de las personas que había abajo intentara coger a la niña cuando ésta cayó. "¿Por qué no pusieron una red? Estaban más preocupados de evitar que la gente se acercara que de salvar a mi niña".
Desde entonces la mujer, que trabajaba como esteticista, no ha podido volver al trabajo. "No me siento con fuerzas para ponerme a hacerle las pestañas a una cliente y regalarle una sonrisa que ahora mismo no tengo", explicó. Este es otro de los motivos por los que solicita una indemnización.
No cubre la responsabilidad civil
Por su parte, fuentes de la aseguradora que tiene contratada el dueño de la vivienda donde se inició el fuego, por un fallo en una estufa, aseguran que la póliza que tiene contratado su cliente no incluye la cobertura de la responsabilidad civil del mismo. Además sólo tenía asegurada el continente de la vivienda, es decir, la obra civil, paredes, techo, puerta, etc., no el contenido. "La responsabilidad civil que derive de ese incendio no es imputable a la compañía y debe ser un juez el que determine si existe una correlación de causalidad entre la combustión y la muerte del bebé", añadieron estas mismas fuentes.
Sin embargo, al abogado de la madre de la niña fallecida, Eduardo Ballester Colomer, le sorprende el criterio de la aseguradora, que tras el estudio de los antecedentes ha rechazado cubrir la responsabilidad civil. "Desgraciadamente, la pérdida de su primer y único hijo nadie la va a sustituir, pero paliar, responder e indemnizar el daño irreversible no debería, ni siquiera, cuestionarse judicialmente", aseguró Ballester.
"Era muy graciosa, un encanto de niña", afirma Amparo mostrando la fotografía de su hija Yanira, quien ahora mismo tendría un añito. "Cuando veo un carrito de bebé me acuerdo de ella y me pongo a llorar", reconoce.