Tras casi dos años de intensas investigaciones, la Guardia Civil dio, por fin, con un filón: un testigo protegido que habría conocido los pormenores de la reunión en la que supuestamente se fraguó y planeó el asesinato de Alejandro Ponsoda, así como algunos de los detalles de los que se habló durante ese encuentro. De las palabras pronunciadas ayer por el abogado del empresario Salvador R. G. se deduce que no sólo habría habido un informador, sino varios. En caso de que esa reunión, que seguramente era conocida desde hacía tiempo por los agentes de la UCO, aunque el o los testigos habrían tardado un tiempo en mostrarse colaboradores, sea la clave del caso, únicamente quedarían por detener el «cargo público» al que aludió ayer el abogado, así como los dos autores materiales del crimen, dos checos que están en paradero desconocido. levante-emv valencia