EFE
El hombre acusado de matar al tesorero de la Asociación de Fiestas de la Purísima de Ontinyent (Valencia) en diciembre de 2003 ha sido absuelto "por falta absoluta de prueba", según ha determinado la Sección Quinta de la Audiencia de Valencia en una sentencia hecha pública hoy.
La resolución reconoce que en este suceso han quedado "muchas cosas sin explicar" y "sospechas que mantener", que en ningún caso pueden recaer sobre el procesado, Isidoro M. -responsable por entonces de la lotería de esa asociación-, ya que "no hay indicio alguno" para atribuirle el homicidio y simulación de delito por los que ha sido juzgado.
Queda por tanto, "una evidente sensación de frustración", porque "tan grave resultado lesivo", como es la muerte de Roberto Conejero, "queda sin contestación ni retribución", añade el fallo.
El tesorero murió el 16 de diciembre de 2003 al ser golpeado con un objeto contundente en la cabeza en la sede social de la Asociación.
Isidoro fue detenido como supuesto autor del homicidio, y el Ministerio Fiscal solicitó para él una pena de doce años y medio de prisión.
Según el relato de hechos que elaboró la acusación pública, ambos discutieron en la sede de la Asociación por unas irregularidades detectadas en la gestión de la lotería, y en mitad del enfrentamiento el acusado golpeó al tesorero con un objeto contundente en la cabeza hasta matarlo.
Dos días más tarde -según el fiscal-, Isidoro simuló que había sufrido un robo de décimos en su almacén y se golpeó a sí mismo ocho veces en la cabeza para simular también que había sido agredido con el fin de distraer las sospechas que existían sobre él.
El tribunal de la Sección Quinta de la Audiencia considera que esta versión es "descabellada".
Según los hechos probados, el 16 de diciembre el acusado y el tesorero quedaron en verse en la asociación para solucionar unos problemas derivados de la venta de papeletas de la lotería de Navidad.
El tesorero llegó primero, sobre las diez y cuarto de la mañana, y llamó por teléfono a otra asociada para liquidar las cuentas de las papeletas que ella había vendido.
Cuando la mujer acudió a la Asociación, un cuarto de hora después, el tesorero estaba tendido en el suelo junto a la puerta "en medio de un gran charco de sangre" y sufriendo convulsiones.
La ambulancia y la Policía llegaron poco antes de las once, pero el tesorero ya había fallecido, porque le habían "masacrado el cráneo con suma violencia". Minutos después el acusado llegó a la sede de la Asociación.
Dos días más tarde, el lotero había quedado con el presidente de la agrupación para finiquitar las cuentas de la venta de lotería, pero sobre las diez de la mañana fue agredido en "ignoradas circunstancias" y sufrió ocho graves heridas en la cabeza por las que tuvo que ser ingresado en un hospital.
Ese mismo día, un vecino de la población de Ontinyent, miembro también de la asociación, fue detenido por la muerte del tesorero y por el ataque al lotero, pero quedó en libertad sin fianza al no probarse su implicación.
Las acusaciones alegaron una intención de ocultar un fraude con la lotería y "salvar su buen nombre en la Asociación y ante el pueblo", pero el tribunal considera que estas hipótesis "no se sostienen como móvil".
Según precisa, el propio lotero concertó hasta dos reuniones para resolver los problemas que tenía con las papeletas, por lo que no cree que intentara ocultar un fraude, y además "los defectos del acusado como mal administrador eran ya públicos, y ningún honor cabía preservar con aquella muerte".
Respecto a la supuesta relación entre la muerte y la agresión que sufrió dos días más tarde, la sentencia apunta que el acusado podría haber simulado un robo "con toda comodidad", sin necesidad de golpearse de una forma tan arriesgada.
Además, el tribunal recuerda que procesado tenía disminuida su fuerza física en ambos brazos por enfermedad, con lo que habría sido difícil golpear con tanta fuerza a la víctima. EFE
"No hay indicio alguno" que sea "capaz de señalar la autoría del procesado", concluye el fallo judicial, que absuelve al lotero de todas las acusaciones que se le imputaban.