En el popular barrio de Benimaclet la noticia del hundimiento del barco y de la desaparición de dos de sus vecinos había corrido como la pólvora. A las 13.30 horas el consulado se había puesto en contacto con la familia del ingeniero. Sus padres, a última hora de la tarde de ayer, estaban en contacto con las autoridades españolas para intentar viajar desde Valencia hasta el puerto egipcio de Sharm el Sheij, lugar donde estaba en marcha el operativo de rescate.
Israel Pérez y Lourdes González tenían fijada su residencia en el mismo barrio donde el padre del ingeniero, Anastasio, regenta una peluquería. En el negocio familiar ayer estaban trabajando los primos de Israel, visiblemente consternados por todo lo acontecido. Óscar y Sergio explicaron que la intención de sus tíos era volar hasta Egipto y seguir de cerca las labores de búsqueda de los dos cuerpos. «Nuestra abuela, todavía no sabe nada», añadieron con gesto de preocupación.
«No sabemos nada»
Los dos peluqueros recordaron que el matrimonio había decidido celebrar su segundo aniversario de boda en las aguas del Mar Rojo, dada su afición al submarinismo. «Hasta ahora no sabemos nada», manifestaron los primos, quienes estaban siguiendo el desa-rrollo de los hechos gracias a los medios de comunicación y a lo poco que les iba comunicando su tío y padre del desaparecido.
Tras más de cuarenta años en Benimaclet, a través del negocio de la peluquería, la familia de Israel López era muy conocida. Con la boda decidieron vivir también en el mismo barrio. Ayer una de las vecinas de la pareja explicó que eran «buena gente y excelentes vecinos». Él trabajaba en la obra pública para una importante empresa constructora. Ella dibujaba y proyectaba para un despacho técnico de Valencia. Su amor por el buceo les había hecho recorrer los mejores mares para conocer sus secretos.