Un grupo de buceadores de Barcelona que realizó en el mes de agosto un viaje de una semana en el mismo yate que se hundió en aguas de Egipto criticaron a su llegada al país las pésimas condiciones en que se encontraba el barco. Según fuentes consultadas por este periódico, el citado barco «tenía el casco de hierro oxidado, estaba lleno de escarabajos y la cubierta siempre olía a diésel». Asimismo, estas mismas fuentes aseguraron que el barco estaba en el dique seco antes del verano y lo arreglaron para la temporada turística. «Las agencias en España lo saben pero lo que quieren es vender el viaje, que ronda los 1.500 euros», criticó una turista. Un trabajador del centro de buceo Dolphin´s, al que pertenecía la pareja fallecida, confesó que dos semanas antes habían organizado otro safari de buceo a Egipto y que los buceadores se quejaron de que el barco era «un viejo cascarón».