R. LAGUNA VALENCIA
Carol Lissethe vendrá desde Honduras a declarar contra su madre, Sonia Leticia M. R., cuando la juzgue un jurado de la Audiencia Provincial por la muerte de su novio y por esconder su cadáver en una maleta que fue hallada en un descampado en Valencia. También declarará contra el padre de su hija mayor, Emanuel M. A., que había iniciado una relación sentimental con su progenitora.
Ambos están acusados por la Fiscalía de Valencia de apuñalar hasta la muerte al novio de Carol Lissethe, José Ernesto T. O., porque se iba a llevar a Honduras a la joven, que acababa de saber que estaba embarazada, y al que consideraban una mala influencia por su adicción a las drogas. La niña nació hace un mes huérfana de padre.
La Fiscalía pide 14 años de cárcel para cada acusado por un delito de homicidio con agravante de abuso de superioridad. El fiscal explica que la acusada, Sonia Leticia, emigró en 2007 de Honduras a Valencia, donde encontró trabajo y se puso a vivir con Emmanuel M. A., que había llegado meses antes y que era el novio de su hija, Carol Lissethe, con la que tenía una hija.
La joven se había quedado en Honduras y, mientras tanto, su madre y su pareja iniciaron relaciones sentimentales. En septiembre de 2008, la hija emigró a Valencia, donde encontró trabajo y se puso a vivir con su madre y el novio de ambas. Un mes después, llegó José Ernesto. Pero la convivencia se truncó por su adicción a las drogas y porque no encontró trabajo.
Cuando la joven le dijo a su madre que se volvía a Honduras con José Ernesto y la niña -que era hija del acusado-, ésta no lo aceptó al considerar que era una mala influencia para ambas.
La mañana del 20 de enero de 2009, la joven se fue a trabajar y los dos acusados decidieron matar a José Ernesto, que seguía en la cama. Emmanuel le clavó una navaja en el corazón y en el cuello. Y Sonia Leticia le hirió 18 veces con un punzón. Luego, le metieron en una maleta atado con cinta adhesiva y echaron ésta a un descampado a 400 metros de casa. Un hombre la encontró y llamó a la policía. Dos días después, Lissethe, a quien le habían dicho que José Ernesto se había ido al País Vasco para transportar explosivos, denunció su desaparición.