I. CABANES/T. DOMÍNGUEZ VALENCIA
Las familias de Israel Pérez y María Lourdes González están destrozadas por lo sucedido y aunque todavía no pierden la esperanza, saben que las probabilidades de encontrarlos con vida son muy remotas. «Mis tíos han salido esta mañana (por ayer) a las siete hacia El Cairo y desde entonces no hemos vuelto a hablar con ellos», explicaba ayer por la mañana Sergio, primo de Israel.
«Es casi imposible que estén con vida pero la esperanza es lo último que se pierde», añadió este familiar, quien apuntó que a su tío no le ha gustado que algunos medios se les diera por muertos antes de aparecer sus cadáveres.
Los vecinos de los desaparecidos se mostraron consternados con la noticia. Manolo Revert, vecino de los padres de Israel Pérez, explicó que conocía al joven desde pequeño, ya que vivían desde hace años en el barrio valenciano de Benimaclet. «Son muy buena gente, ha sido una desgracia», remarcó este vecino. «Cuando nos enteramos ayer por la tarde que eran ellos los que habían desaparecido fuimos a darles el pésame», añadió otra vecina.
Intentando salvar a su mujer
«Según cuentan sus padres, seguramente estaban dormidos cuando se empezó a hundir el barco», explicó Manolo. La última imagen que tienen de Israel los supervivientes es de él ayudando a otro turista a salir del barco. «Israel y el otro chico se asomaron a cubierta, con el barco ya casi hundido, pero un golpe de agua se los llevó hacia dentro. El otro chico salió por la ventana y se salvó. A Israel ya no lo volvieron a ver», relató un testigo, quien agregó que «Lourdes ni siquiera llegó a salir del camarote». Al parecer, Israel estaba intentando acceder de nuevo al interior para salvar a su mujer.
«No puedo olvidar sus caras, mamá, he estado con ellos y los he conocido». La frase es de Sara, la chica de 18 años que viajaba con su padre Alberto y que aún no puede evitar las lágrimas cuando rememora la tragedia.