V. CONTRERAS VALENCIA
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Pasadas las 14.00 horas de ayer aterrizaba en el aeropuerto de Barajas un avión de Egypt Air con diez de los componentes del grupo de submarinismo que navegaba en el Coral Princess, entre ellos el matrimonio de Sagunt, un vecino de Oliva y Sandra López, una joven de 25 años natural de Xàbia. El domingo anterior, Sandra partió de Barajas hacia Egipto con Israel y Lourdes, y no tardó en hacer migas con ellos. "Eran geniales, magníficos -recordaba ayer-. El lunes, martes y miércoles estuvimos todo el día juntos. Ella era una chavala llena de vida, estaba superemocionada, no paraba de contar planes de futuro. Israel era diferente, no era tan abierto como Lourdes, pero se veía que era una persona magnífica".
Los recuerdos de Sandra respecto al naufragio se desarrollan a toda velocidad. "Recuerdo mucho ruido, ventanas rompiéndose, sillas por el suelo y tener que ir esquivando las botellas de oxígeno. Cuando el yate empezó a escorarse quise saltar al mar pero no podía porque las hélices seguían en marcha y me hubiesen destrozado. Al final salté pero el salvavidas estaba enganchado al yate y empecé a hundirme con él. Recuerdo la angustia que pasé bajo el agua, pero al final pude salir y mis compañeros me recogieron. Cuando hicimos el recuento nos dimos cuenta de que Israel y Lourdes no estaban. Esa noche desaparecieron ellos dos pero podríamos haber desaparecido todos".