EFE BERLÍN
El tribunal de primera instancia de Bonn (Alemania) inició ayer el juicio contra la directora de una sucursal bancaria alemana acusada de haber ejercido de "Robin Hood" entre sus clientes. El sistema era sencillo: cuando un cliente con pocos recursos se quedaba al descubierto, la directora "tomaba prestado" dinero de personas con cuentas holgadas, a las que más adelante devolvía los fondos en cuestión.
El único objetivo de este "truco" era garantizar la solvencia de sus clientes durante el tiempo que duraba el análisis de las cuentas en descubierto. Una vez concluidos los trámites, volvía a transferir el dinero a los más pudientes.
El negocio funcionó durante más de un año sin que afectados o beneficiados se dieran cuenta y sin que la acusada se embolsara cantidad alguna. El caso salió a la luz porque algunos clientes fueron aumentando sus deudas hasta límites que hicieron imposible devolver el dinero a sus legítimos propietarios.
A resultas de esto, 1,1 millones de euros del total de 7,6 millones de euros que fueron cambiando de propietario nunca volvió a sus dueños.