A. P. F. CALP
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Echaban abajo la puerta con una maza y amenazaban a los dueños de la casa con un hacha. La desarticulada "banda del hacha", a cuyos integrantes detuvo la Guardia Civil el martes en el Grau de Gandia y Beniarjó, como publicó en exclusiva Levante-EMV, actuaba con gran violencia en sus asaltos a chalés. De hecho, los ahora detenidos, nueve hombres albano-kosovares y una mujer hondureña, llegaron a agredir a los moradores de las casas, que, habitualmente, eran matrimonios de avanzada edad. Estos robos, perpetrados sobre todo en la Marina Alta y Baixa, habían desatado gran alarma social. Pero, tras los brutales métodos de la "banda del hacha", había una cuidada planificación y disciplina que complicaron la investigación de la Guardia Civil.
El coronel primero de la comandancia de Alicante, Antonio Castro, explicó ayer, en el cuartel de Calp, que este grupo tenía "un alto grado de organización y disciplina". Dijo que se le imputan entre 45 y 50 asaltos a viviendas, aunque se mostró convencido de que han cometido más robos. De hecho, llegaron a acumular un gran botín. El Instituto Armado ha intervenido en los registros domiciliarios 20.000 euros, armas de fuego, inhibidores de frecuencia para inutilizar alarmas, ordenadores joyas y drogas.
La subdelegada del Gobierno, Encarna Llinares, subrayó que, tras caer este "grupo peligroso y muy especializado", los vecinos de la Marina Alta y Baixa "ya pueden dormir más tranquilos".