I. CABANES VALENCIA
"Me afectó muchísimo la muerte de Fernanda, yo la quería", confesó delante del juez y de sus familiares el acusado de intentar matar de dos disparos en un bar de Turís al hombre que consideraba culpable de la muerte de su amante. Ramón A. G., camionero de profesión, reconoció ayer en la Sección Quinta de la Audiencia Provincial de Valencia que quería matar a su víctima por lo que le hizo a su querida, pero "a la hora de la verdad no tuve valor para hacerlo".
Seis días antes de este intento de homicidio, la víctima, Rafael P. T., había tenido un accidente con su coche cuando iba acompañado de una prostituta con la que el acusado mantenía una relación sentimental. Como consecuencia de este accidente María Fernanda, de nacionalidad colombiana, falleció por hipotermia tras pasar varias horas a la intemperie, sin que Rafael alertara de su estado. Aunque la Guardia Civil lo dejó en libertad tras tomarle declaración, desde ese día, y después de mantener una conversación telefónica con una amiga de María Fernanda, el acusado se "obcecó" con la idea de ma?tar a Rafael y vengar la muerte de su amante.
De esta forma, el 20 de diciembre de 2004 Ramón A. G. entró armado con una escopeta en el bar donde se encontraba Rafael P. T. "Disparé dos tiros sin apuntar", reconoció el acusado, quien añadió que se encontraban a escasos metros y "a esa distancia si hubiera querido lo hubiera matado". Sin embargo, el juez cuestionó las afirmaciones del procesado, aclarando que el disparo alcanzó en el abdomen a su víctima y "debía de ser un experto cirujano" para que los perdigones no dañaran órganos vitales. Además, la víctima sufrió serias heridas craneoencefálicas causadas por los golpes que su agresor le provocó con la culata de la escopeta hasta romperla. El Fiscal pide por estos hechos una pena de 10 años de prisión.
Curiosamente, la víctima de la agresión, conocido con el sobrenombre de Salolo, fue hallado asesinado, con un fuerte golpe en la cabeza, diez meses después en un paraje de Turís.