R. LAGUNA VALENCIA
"Yo no creía que lo que había hecho fuera para tanto." El panadero de Xirivella se disfrazó con un capucha, sorprendió en el horno a su mujer y la intentó asfixiar con una bolsa de plástico mientras la golpeaba por todo el cuerpo. En el forcejeo, la mujer le quitó la máscara y le preguntó: "¿Es que me quieres matar?" Vicente S. T. respondió: "Es que me vas a hundir". La mujer le había planteado la noche anterior que iba a separarse y ese mismo día tenía cita con un abogado. Ayer, en la Audiencia Provincial de Valencia, el acusado intentó excusarse: "Se me hacía muy cuesta arriba que quisiera separarse de mí, la relación era buena...". El fiscal pide 14 años de cárcel por un intento de asesinato y la defensa, nueve meses por un delito lesiones.
Durante el juicio, Vicente S. T. no dejó de llorar y cubrirse la cara con las manos. Especialmente cuando declaró su mujer protegida por un biombo.
Eran las tres de la tarde del 2 de julio de 2007. "Estaba un poco confuso e inquieto por lo que habíamos hablado la noche anterior. No lo concebía", declaró ayer Vicente S. T. a la fiscal. Ya no quiso responder más, sólo a su abogado. Y prosiguió su relato. "Bajé pensando que lo podía solucionar". Ella le había pedido la separación. "Me quedé parado cuando la tenía de frente. No tenía intención de hacerle daño, nunca lo he tenido en 33 años de casado".
Lo negó todo
Lo negó todo: la bolsa de plástico, la agresión... "Estuve cinco minutos mirándola. Se percató y me dijo que no le hiciese daño y que cogiese el dinero. Ella se abalanzó sobre mí o yo sobre ella y caímos al suelo. Se dio contra una tarima de madera. Ella gritaba: " Vicente, Vicente". Me quité la careta y le dije:"Soy yo, ¿qué te creías, que te iba a matar?" Y se sorprendió. Se levantó para llamar por teléfono, y yo me quedé sentado llorando y abatido".
El resto de su declaración giró en torno al dinero. Lo que le ofuscaba, dijo, era que tendría que vender el horno si se separaban, que era "todo mío, la casa y el negocio".
María Generosa S. R. no quiso ver a su marido en el juicio, quien le presentó la demanda de divorcio desde prisión al no aceptar su propuesta. Acababa de cerrar al público. La noche anterior le planteó a su marido traspasar el horno. "Aparentemente, no lo llevaba mal. Nunca podía imaginar lo que iba a pasar". Y continuó: "Me encontré tras el mostrador a un hombre encapuchado, con guantes y botas. Me asusté y grité. Me puso una bolsa sobre la cabeza y me golpeó. A empujones caí y él, encima de mí. Apretaba la bolsa, me tapaba la nariz. Me hice la muerta y comenzó a golpearme en el estómago. Tosí y siguió en la cabeza. Intentó asfixiarme con las manos. Como pude, le quité la capucha y se empequeñeció. Le dije: "¿Es que me quieres matar?" Él respondió: "Es que me vas a hundir"". Fui al teléfono, vino hacia mí y salí corriendo a la calle".
Cuando la policía local de Xirivella llegó a la panadería, encontró a Vicente lloroso y con los nudillos ensangrentados. "He perdido la cabeza", dijo al agente. La mujer estaba totalmente ensangrentada con un ojo amoratado y arañazos en el cuello.