EFE SANTANDER
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Un juzgado de Santander ha condenado a pagar una multa de 4.800 euros a un hombre obsesionado por especular y enriquecerse, que mantenía a sus padres nonagenarios a base de comida recogida de la basura, en una vivienda llena de suciedad, para poder destinar su pensión a inversiones. Los ancianos fueron rescatados de su piso de Santander en febrero de 2007 por orden de un juez, que fue alertado de la situación en la que vivían por unos policías que acudieron al domicilio tras una denuncia vecinal.
Los policías encontraron a los dos ancianos en el salón, rodeados de basura, suciedad y de más de un millón de euros que había reunido su hijo. El anciano, de 97 años y ciego, estaba sentado en la mesa, comiendo con las manos jamón cocido y pan de molde con moho, y ella, de 90, en una silla, con las piernas llenas de úlceras.
Los dos olían a orín, tenían suciedad en la ropa que evidenciaba su falta de aseo -llevaban meses sin ducharse- y su delgadez era extrema. El acusado, cuyo trastorno está por diagnosticar, declaró que era consciente de lo que hacía, pero que sus prioridades eran "la inversión de dinero, las finanzas y el deporte".