TERESA DOMÍNGUEZ VALENCIA
Un vecino del barrio del Grao, en Valencia, sembró la alerta el pasado sábado en la comisaría de policía nacional de Marítim al acudir con un frasco de cristal que, según sus propias palabras, contenía nitroglicerina. Todo quedó finalmente en un susto, después de que los técnicos en desactivación de explosivos (Tedax) de la policía nacional aclarasen el malentendido tras analizar la sustancia embotellada: no se trataba de nitroglicerina, sino de mercurio.
Todo comenzó a primera hora de la tarde del sábado, cuando llegó a la oficina de denuncias de la citada comisaría un vecino de uno de los barrios del Marítim. El hombre, que confirmó los hechos a Levante-EMV aunque sí no quiso entrar en demasiados detalles, llegó sobre las dos de la tarde a la comisaría y anunció a los agentes que quería hacer entrega de un frasco de cristal que, según creía, contenía nitroglicerina.
Al parecer, el hombre encontró el frasco con el líquido en su interior en un armario de la que había sido su casa familiar, es decir, de sus padres, y que en este momento está deshabitada. Según especificó, había decidido hacer entrega a la policía del frasco en la creencia de que contenía explosivo. Según su explicación, la familia estaba convencida de que el padre del denunciante había almacenado nitroglicerina que dataría, según esa explicación, de la Guerra Civil española.
En ese instante, los policías dieron la alerta y llamaron a los Tedax, ante la posibilidad de que las sospechas del hombre fuesen fundadas. La nitroglicerina es un explosivo que a temperatura ambiente aparece en estado líquido y que tiene un riesgo alto de explosión cuando se ve expuesta al calor -estalla por encima de los 41 grados centígrados- o al movimiento brusco.
Precisamente por ello, la nitro suele mezclarse con otros elementos, como el aluminio, para restarle riesgo de explosión.
Los expertos en el manejo de explosivos llegaron y, nada más ver el contenido embotellado, dudaron que fuese nitroglicerina, si bien se puso en marcha el protocolo, que incluyó desalojar momentáneamente la sala de espera del establecimiento policial. Tras tomar las medidas de precaución necesarias, analizaron el contenido de la botella y concluyeron que la sustancia viscosa y agrisada era, en realidad, mercurio. Aunque no se trata de un elemento capaz de estallar, sí es altamente tóxico, por lo que los Tedax se lo llevaron para ser destruido.
Un vertido encontrado por unos niños
Hace unos meses, los Bomberos del Consorcio Provincial tuvieron que retirar un vertido de mercurio que unos niños encontraron cuando jugaban en una zona descampada de un municipio de Valencia. La Guardia Civil acudió al lugar y, tras comprobar que se trataba de un vertido ilegal, pidió la colaboración de sus compañeros del Seprona. Fueron éstos quienes determinaron que se trata de mercurio, un metal pesado altamente tóxico si llega a ser ingerido o inhalado cuando se encuentra en estado gaseoso. Ante el riesgo evidente de que acabara filtrándose y llegando a algún acuífero, los agentes pidieron la colaboración de los bomberos, quienes aspiraron el mercurio y lo recogieron en un recipiente adecuado. A continuación, lo entregaron a una empresa especializada.