EFE VALENCIA
La Audiencia Provincial de Valencia ha condenado a una mujer a un año y medio de prisión, y a no acercarse a más de 300 metros ni comunicarse con su ex marido durante 4 años por irrumpir en su domicilio con una garrafa de gasolina, atarle y amordazarle mientras dormía y quitarle dos teléfonos móviles.
La sentencia, de la Sección Segunda, considera a la procesada autora de los delitos de allanamiento de morada, contra la integridad moral y de hurto, y, en su fallo, el tribunal estima la agravante de reincidencia. La condena, que deriva del acuerdo alcanzado por las partes, obliga también a la mujer a abonar al demandante 494,19 euros así como a sufragar las costas procesales.
Los hechos se remontan a diciembre de 2008, cuando Natalia D., de 31 años y vecina de Burjassot, irrumpió en el domicilio de su ex marido, con el que mantuvo una relación sentimental y comparte tres hijos, y del que actualmente está separado.
La acusada entró en la casa que su ex pareja comparte en Bétera con sus padres y, sin autorización de éstos, entró en el dormitorio del demandante con unas cuerdas y una garrafa de gasolina.
Una vez allí, con la intención de doblegarle, le ató y le amordazó mientras dormía.
Le preguntó por qué lo hacía
Poco después, el hombre se despertó y logró quitarse la mordaza de la boca, momento en el que vio a la mujer y le preguntó el motivo de lo que hacía, a lo que ésta le contestó que se lo merecía por portarse "mal" con ella.
Cuando logró desatarse del todo, trató de pedir auxilio, pero no pudo llamar a la policía porque la procesada se había apoderado de sus dos teléfonos móviles. Cuando el hombre comenzó a gritar y llamar a sus padres para que le socorrieran, la mujer, que se encontraba alterada por el consumo de drogas, huyó del lugar.