TERESA DOMÍNGUEZ VALENCIA
Dos mujeres con lazos familiares entre ellas detenidas y distintas cantidades de cocaína y heroína, así como una balanza de precisión, intervenidas, es el botín policial de una nueva operación contra el tráfico de drogas al menudeo, la enésima, que la comisaría del Marítim de Valencia realiza en los últimos meses en las "casitas rosas", uno de los principales focos de venta de drogas al por menor de la ciudad.
Las calles fueron tomadas por decenas de agentes uniformados alrededor de las seis de la tarde de ayer. Con ellos, entraron los policías del grupo antidroga del barrio, mandamiento judicial en mano. Los primeros colocaron celosamente precinto policial en las dos entradas de la calle Padre Pedro Velasco para que nadie pudiese entrar ni salir de las "casitas" sin supervisión policial.
Pese a que los agentes cayeron como un plomo sobre la calle, una vez más, los sistemas de aguadores -los que avisan de la llegada de la policía- funcionaron con precisión helvética. Los gritos de "agua, agua" recorrieron portales y rellanos hasta llegar donde tenían que llegar; pero no a tiempo.
Aún así, los investigadores sabían bien adónde iban. Y el juez de Instrucción número 14 de Valencia, en funciones de guardia ayer, también. De hecho, fue él quien expidió las órdenes de entrada y registro para dos pisos del número 11 de la calle Padre Pedro Velasco y para otro más a la vuelta de la esquina, en el 28 de la calle San Rafael.
En el primer bloque, en la segunda planta, residía una de las detenidas, una mujer de 40 años, con antecedentes por tráfico de drogas y bien conocida por la policía. Una planta más arriba, el piso de seguridad que presuntamente utilizaban como "guardería", esto es, para depositar la droga antes de su puesta en circulación al por menor.
En la otra calle, el domicilio de la segunda detenida, nuera de la anterior y de 26 años. Al igual que su suegra, con antecedentes policiales.
Durante los registros, que conluyeron pasadas las ocho y media de la noche y en los que estuvo presente el juez y varios abogados particulares, fueron encontradas pequeñas cantidades de cocaína y heroína ya listas para la venta, así como una balanza de precisión. Mientras, en la calle, los agentes de seguridad ciudadana llevaban ya casi 40 personas identificadas.