Adelín, la prima de Mercedes, no pudo contenerse y rompió a llorar cuando Levante-EMV le preguntó sobre la víctima. «Era muy jovial, siempre tenía un saludo y se preocupaba de los problemas de los demás, muy buen persona».
«Hace tres años el marido pasó por una depresión porque tenía como celos de su mujer, pero parecía que lo había superado», dijo otra conocida. Con su grupo de amigas, Carmen, Juanita y Remedios, Mercedes solía tomar café a diario en un bar cercano a la plaza Mayor, que ayer también estaba cerrado, y acudía a la Iglesia varias veces por semana. «Estaban muy unidas, eran muy agradables y ella siempre sonreía. Acudía a actos de amas de casa, al hogar del jubilado y tenía una cierta vida social», dijo Vicenta, otra de las amigas.
Antes de su matrimonio, la vida de Mercedes no fue fácil. Nacida pocos años antes del estallido de la Guerra Civil, se quedó muy pronto sin padre, aunque su madre, tras enviudar, se volvió a casar y pasaron a regentar un hostal cercano. Cuando Mercedes se casó, heredó el negocio familiar de su suegra y las cosas mejoraron. El lunes encontró la muerte en la misma casa que ayudó a levantar con el sudor de su frente. Hoy será enterrada en su pueblo natal tras la misa de funeral que se celebrará a las 16.00 horas en la iglesia parroquial de San Pedro Apóstol.