LEVANTE-EMV CATADAU
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Unas 250 personas asistieron ayer al funeral de Mercedes Beltrán, la última víctima de la violencia doméstica. La iglesia de San Pedro Apóstol se llenó e incluso hubo que añadir sillas de madera en las últimas filas para poder acomodar a todas las personas que quisieron despedir a la mujer asesinada por su marido el lunes.
Dos coronas, de sus sobrinos y sus hijos, y dos ramos de flores acompañaron el féretro. La despedida del duelo se demoró más de una hora por la gran cantidad de personas que acudieron al templo pese a la gélida tarde.