T. DOMÍNGUEZ/P. FANDÓS VALENCIA/ALZIRA
El hombre hallado muerto y envuelto en plásticos junto a un camino de monte en Favara, en la tarde del sábado, tal como adelantó en exclusiva Levante-EMV, fue asesinado de una brutal paliza y posiblemente torturado, ya que tenía atado en torno al cuello un cable, según ha podido saber este diario de fuentes de toda solvencia. Además, la autopsia que le fue practicada ayer por la mañana por dos forenses en el Instituto de Medicina Legal de Valencia reveló que los asesinos utilizaron el mismo tipo de cable para atarle los pies y las manos.
El estudio forense también ha servido para identificar a la víctima, un extranjero con antecedentes policiales por delitos comunes. Todas las evidencias e indicios recuperados en la sala de autopsias le han sido comunicadas ya al grupo de Homicidios de la Guardia Civil para que pueda avanzar en la investigación de este nuevo crimen.
Además, ayer trascendió que a los tres cadáveres hallados el sábado en la Ribera -el de Favara; el de un indigente muerto accidentalmente en la montaña de Cullera, tal como confirmó ayer la autopsia; y el del hombre asesinado hace dos años y medio en Sellent y cuyos autores ya están detenidos-, se le suma el de un cuarto, encontrado hace diez días junto a la desembocadura del río Xúquer, también en Cullera.
En este caso, la Guardia Civil mantiene abierta la investigación a la espera de que los forenses aclaren algún dato de las circunstancias de la muerte. El deteriorado estado del cadáver -sólo quedan restos óseos sin tejido blando de tipo alguno- no ha permitido aclarar aún si se trata de un homicidio o no, si bien el hecho de que no estuviera enterrado y de que los huesos no muestren daños traumáticos evidentes para alejar la posibilidad de un nuevo crimen.
De momento, apenas se sabe que se trata de un hombre de mediana edad. El cráneo presenta varios dientes y muelas con fundas de oro, por lo que se conjetura que podría ser de origen rumano.
Por otro lado, el juez de Instrucción número 2 de Alzira envió ayer a prisión a los tres detenidos por el crimen de "El madrileño", ocurrido en Sellent el 24 de mayo de 2007. Los acusados son dos hombres de origen marroquí, Yusef y Abdelhalek, y una mujer de Algemesí, Estefanía, que fueron interrogados por separado después de que el juez lograra aislarlos pese a las escasas y deterioradas estancias del juzgado.
Según la investigación, el móvil del crimen, que fue cometido con un bate de béisbol, fue el robo, ya que tras matar presuntamente a su víctima a golpes, se quedaron con su vehículo después de falsificar la documentación. De hecho, ésa ha sido la clave para que el equipo de Policía Judicial haya esclarecido finalmente este crimen tras dos años de investigación policial.
Fuentes cercanas a los detenidos dijeron ayer que Abdelhalek ha negado en todo momento su participación en los hechos y ha alegado que, en el momento de cometerse el crimen, él residía y trabajaba en Murcia. De hecho, asegura que sólo llevaba siete meses viviendo en la Ribera, en casa de Yusef y Estefanía, que fueron pareja hasta su separación, hace cinco meses, y tienen dos hijos en común, la menor, una niña recién nacida.