LAURA SENA MISLATA
Llamas que llegaban al cuarto piso, explosiones de material de vidrio y el desalojo de un bloque de 30 viviendas, unido a la tardanza de los bomberos, provocaron en la noche del viernes el pánico en el barrio el Quint de Mislata. Según diversas fuentes consultadas, el fuego fue provocado en uno de los contenedor del grupo ubicado en la calle Tomás Sanz, esquina con la plaza Príncipe de Asturias. Los depósitos estaban abarrotados de residuos, especialmente cartón, y también había cajas amontonadas en el exterior. Al arder las basuras, las llamas comenzaron a avanzar hacia el resto de contenedores.
Pasados diez minutos desde el origen, los cinco depósitos estaban ardiendo. "Lo peor fue cuando el de vidrio alcanzó tal cantidad de calor que comenzaron a estallar las botellas del interior; eran explosiones increíbles", explican testigos del suceso.
Los vecinos de la zona llamaron a la policía y "de hecho" una patrulla de agentes de la Comisaría que pasaba cerca tardó pocos minutos en llegar. "Intentaron sofocar el incendio con los extintores que llevan en el coche mientras se daba aviso al 112 pero fue imposibles porque la magnitud iba creciendo", añade otro vecino.
La temperatura llegó a subir tanto que los cristales blindados de la óptica junto a los contenedores estallaron, al tiempo que la persiana se deformaba y se fundía parte del material del interior como numerosos pares de gafas. Al prender el contenedor de cartón se avivó el fuego y con el de envases "las llamas alcanzaron al cuarto piso", narran los afectados.
Desalojo y daños en los pisos
El bloque de más de treinta viviendas sobre el comercio tuvo que ser desalojado y se acordonó toda la zona. "Mi madre estaba sola en casa viendo la tele y de repente escuchó una explosión. Habían estallado los cristales de todas las estancias exteriores de la casa y un humo denso negro comenzaba a entrar. Se llevó un susto de muerte", explican desde una de las viviendas del primer piso. Para esta vivienda y los colindantes, el resultado del incendio ha sido cristales rotos, canalizaciones de teléfono, aire acondicionado o internet quemadas, las persianas destruidas y toda la casa cubierta de hollín.
En total, unos 16 pisos tienen daños, aunque la mayoría leves y una decena de familias no pudo dormir en su casa por recomendación de los bomberos "ya que el humo podía ser tóxico".
La llegada de la unidad que tenía que sofocar el incendio fue recibida en el barrio entre abucheos por la tardanza. Los testigos aseguran que el primer camión llegó a los 40 minutos. "Cuando llegaron aún pidieron refuerzos aunque a esas horas ya quedaba poco por arder", critican los vecinos.