B. PALAU PALMA
Otras Navidades entre rejas. Francisca Cortés Picazo, La Paca, la matriarca de uno de los clanes de narcotraficantes más poderosos de las Baleares, volverá a pasar estas fiestas en prisión. Pero esta vez no estará cerca de los suyos en Palma. Tan solo su hija, Manuela Fernández Cortés, La Guapi, la acompaña en un centro penitenciario de Zaragoza. Ambas fueron trasladadas a la península a principios de este mes, tras llevar presas cerca de un año y medio en Mallorca. Tres miembros de su clan -El Moreno, El Charly y El Loco- han sido trasladados a la Comunitat Valenciana.
Las dos mujeres ingresaron en la cárcel de Palma en el verano de 2008 después de que la Guardia Civil tomara el poblado en un gran operativo antidroga. Desde entonces, la matriarca solo ha abandonado su celda en contadas ocasiones para las visitas médicas en el hospital o para asistir a juicios o declaraciones. El macrojuicio que a principios de año condenó a La Paca a 22 años de prisión también sentó en el banquillo al inspector de Policía, José Gómez, ex jefe del Grupo de Atracos, y a su novia, la letrada María Ángeles López. La pareja fue condenada por estos hechos, junto con varios miembros del clan de Francisca Cortés.
Con una fuerte condena a sus espaldas, los principales inculpados en la trama fueron cambiando de prisión. El inspector Pepote y su compañera fueron de los primeros en abandonar Palma para finalmente acabar en el centro penitenciario de Estremera, en Madrid. Luego, fue el turno de Carlos Cortés Rado, El Charly, familiar de La Paca, que lleva unos tres meses preso en la cárcel valenciana de Picassent.
Mientras, el núcleo más duro del clan, es decir, La Paca, sus hijos La Guapi y el Ico y dos de sus hermanos, El Moreno y El Loco, continuaban en la cárcel de Palma. No fue hasta los primeros días de diciembre cuando empezó la verdadera diáspora del clan.
El principal motivo de estos traslados fue por razones de seguridad. Uno de los hechos que sin duda marcó su situación en la prisión mallorquina fue el crimen de La Parrala, sobrina de Francisca Cortés y amiga íntima de La Guapi, ocurrido el pasado 7 de septiembre en Son Banya. La víctima, muy vinculada al clan, murió de un disparo en la cabeza. El presunto autor del homicidio, conocido como El Farru, ingresó también en la cárcel de Palma, lo que disparó las alarmas, ya que entre los allegados a La Paca, muchos de ellos presos, había aflorado un sentimiento de venganza.
Al final, la matriarca y sus familiares cambiaron de cárcel y tuvieron destinos muy diferentes. Francisca Cortés y su hija, La Guapi, acabaron el 2 de diciembre en el centro penitenciario de Zuera, en Zaragoza. Durante la misma jornada, otros dos vástagos de la mujer, Francisco Tomás Fernández Cortés, El Ico, y José Fernández Cortés, El Chencho, fueron trasladados a la prisión leonesa de Mansilla de las Mulas.
Los últimos en abandonar la isla fueron dos de los hermanos de La Paca: Isidro Cortés Picazo, El Moreno, y Juan Cortés Picazo, El Loco. Isidro fue trasladado a Castelló, a la prisión de Albocàsser, mientras que Juan acabó en el centro penitenciario de Villena.