R. LAGUNA VALENCIA
David M. M. fue juzgado ayer por el tribunal de la Audiencia de Valencia junto a su madre, Juana M. M., por disparar contra cuatro mujeres del clan que acabó con la vida de su padre, su tío y dos hermanos, en su casa del barrio de l'Alquerieta en Alzira. Dos años después de aquella matanza, el 31 de enero de 2008, David y Juana vieron en un hipermercado a la hermana y las sobrinas de unos de los procesados por el cuádruple asesinato, las esperaron en el aparcamiento y fueron tiroteadas. Una de ellas, embarazada de dos meses, resultó herida de bala. Durante el juicio, David declaró repetidamente: "En ningún momento quise vengarme".
También declaró que su madre estaba dentro de la furgoneta y no intervino para nada. Algo que refutaron dos testigos, que vieron cómo la mujer esperaba en el aparcamiento a que salieran las víctimas y cómo le dijo a su hijo: "Están ahí, están ahí", señalando hacia el grupo.
"Disparé al suelo, al tuntún. Si hubiera querido matarlas, lo hubiera podido hacer, las tenía muy cerca. Sé que a una le di en la pierna, pero lo único que quería era asustar". David M. M. entró en la furgoneta, donde esperaban su madre y otras personas, según otra testigo, y salió huyendo. "Nos fuimos de allí por miedo a que nos remataran como la otra vez".
El juicio se suspendió hasta la próxima vista para que declaren las víctimas: Rosa H. y sus tres hijas, Ana Rosa, Aurora y Jacqueline. La Policía Local de Alzira no pudo citarlas porque no las encuentra en su domicilio.
Juicio por la matanza de l'Alquerieta
Será dentro de una semana cuando se juzgue a los 16 acusados del clan de los Mantequilla de Alzira por haber atacado al clan de los Kung Fu en su propia casa. Resultaron muertos el padre, el hermano y dos hijos de éstos últimos. El motivo: uno de los fallecidos pretendía casarse con una joven del otro clan y se la quería llevar a su casa.
La madre quedó gravemente herida. Ayer la juzgaron por intentar matar a tiros dos años después, junto a otro de sus hijos, a cuatro mujeres de los "Mantequilla".
Antes de que termine el juicio por la venganza, se celebrará el de la causa principal, suspendido hace dos meses porque uno de los procesados se encuentra cumpliendo una condena por drogas en la Guayana francesa tras huir de la justicia española. Aunque no llegue a tiempo, sólo con la Euroorden dictada por el tribunal es suficiente para que se celebre el juicio.
No obstante, las partes ya preparan un acuerdo que rebajará considerablemente las penas pedidas inicialmente y que suman 96 años de cárcel para cada uno de los 16 acusados. Se modificarán las responsabilidades, ya que algunos se encuentran en libertad provisional y otros ya suman casi cuatro años en prisión. Como ocurre en las rencillas entre clanes, unos pocos asumirán toda la culpa. r. l. valencia