La familia y los amigos del pequeño fallecido en el incendio de ayer en Aldaia están destrozados por lo ocurrido. «Es una desgracia muy grande, un niño de sólo tres años y ahora está muerto», sollozaba Silvana, amiga de la pareja. La abuela de Adryán ni siquiera podía articular palabra. Cuando llegó y supo que el niño había muerto no había consuelo posible para ella. Los sanitarios tuvieron que atenderla por una crisis de ansiedad, al igual que a su hija, que fue trasladada al Hospital de Manises.
«Era un chico muy inteligente, con poco tiempo y ya sabía hablar muy bien», recuerda Renato, amigo de la familia, también de nacionalidad brasileña. «Este Fin de Año lo celebramos con ellos y estuvieron jugando los niños juntos», explicaba Sheila, amiga de la madre. «Adryán estaba siempre en mi casa y se llevaba muy bien con mi hija, estudian en el mismo colegio», añadió.
La abuela y la madre del pequeño, que fue dada de alta, pasaron la noche en casa de unos amigos hasta poder regresar al piso. I. C. aldaia