«Creí que me estaba muriendo cuando vi tanta sangre», confesaba ayer el propietario de la joyería López-Ortiz de Archena, Ismael López. La víctima ha recibido cinco puntos de sutura en el rostro a raíz de los disparos. Muy tranquilo, el hombre consideró que los atacantes eran «unos imbéciles» , ya que, afirma, había un juego de brillantes en el mostrador, valorado en un millón de pesetas, y no se lo llevaron». Ismael regresará cuanto antes al trabajo. «Es una cuestión de fregar la sangre del suelo. Así me entretengo», afirma con resignación la víctima. ana lucas murcia