A. P. F. GATA
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La vecina de Gata de Gorgos que el domingo recibió una puñalada de su marido, quien también le disparó por la espalda con la escopeta con la que él se suicidó de un tiro en la cabeza, sigue ingresada en la UCI del hospital de Dénia y evoluciona de forma favorable, aunque sigue grave. Carmen Sabina Martínez, que así se llama esta mujer de 42 años de edad, había vuelto a convivir con su marido, aunque estaban en trámites de separación, tras vencer el pasado 25 de diciembre una orden de alejamiento que el agresor, Antonio Cañas, de 45 años, cumplió durante un mes. La Policía Local de Gata había puesto en conocimiento del juzgado de violencia sobre la mujer de Dénia el maltrato del que Carmen Sabina era víctima. Ella, sin embargo, se negó a presentar denuncia contra su todavía marido. El juzgado inició un procedimiento penal y el 25 de noviembre celebró un juicio por una falta de injurias. Antonio Cañas fue condenado a cuatro días de localización permanente y a un mes de alejamiento. Se le prohibió acercarse a menos de 300 metros de su mujer.
Durante ese mes, el agresor estuvo en el pueblo de Granada del que era oriundo. Cuando terminó la pena de alejamiento, volvió al domicilio familiar, pero la convivencia no mejoró. La hermana de Carmen, Ángeles, admitió ayer que temía que Antonio Cañas agrediera a su todavía mujer. El domingo, Ángeles recibió una llamada de su cuñado, que le preguntaba dónde estaba su mujer. A continuación, Ángeles llamó a su hermana y le advirtió de que su marido la esperaba en casa muy nervioso. Minutos después se produjo la brutal agresión.
El maltratador primero asestó una puñalada a su mujer, que consiguió zafarse y salir a la calle para pedir auxilio. Pero la persiguió con una potente escopeta que utilizaba para cazar jabalíes. Con ese arma, la hirió de gravedad y, posteriormente, se quitó la vida.
Este caso de violencia de género ha provocado gran consternación en Gata. Más de 400 personas participaron anoche en una concentración de repulsa. La alcaldesa, Ana María Soler, leyó una carta de los hijo de la pareja, de 21 y 12 años, que están destrozados.