TERESA DOMÍNGUEZ VALENCIA
Los dos atracadores detenidos el jueves pasado en Valencia, horas después de que asaltaran a un joyero de Archena (Murcia) a quien hirieron en la cara con una pistola de fogueo, acabaron confesando a la policía, primero, y al juez, después, que actuaron desesperados por su crítica situación económica. Ambos explicaron que, tras varios años trabajando en España, en el sector de la construcción, la crisis económica los condenó a meses y meses de desempleo. Así, dijeron, optaron por regresar a su país, Paraguay y Uruguay, respectivamente, pero, da-do el precio de los billetes de avión, decidieron robar para hacerse con el dinero.
Según las fuentes consultadas por Levante-EMV, los dos detenidos son un joven paraguayo de 23 años, casado y con un hijo, y un hombre de 27 y de nacionalidad uruguaya. Al parecer, ambos han residido durante años en una localidad próxima a la capital murciana y trabajaban en una empresa que se dedicaba a ejecutar obra pública en distintos municipios de Murcia.
Pero la llegada repentina de la profunda crisis económica hizo que los contratos de ambos fueran rescindidos. Los presuntos ladrones confesaron que, una vez agotado el paro y alguna fuente extraordinaria de ingresos, la situación empezó a tornarse realmente crítica.
Extinguida toda posibilidad de trabajo remunerado a corto plazo, decidieron que lo mejor sería regresar cada uno de ellos a su país de origen. Pero no había ni dinero en metálico para los vuelos, así que pensaron en un único golpe -en este caso, a una joyería- para hacerse con el dinero y escapar.
La reacción del no profesional
Ambos entraron el jueves 14 de enero en una joyería de Archena y, tras encañonar con sendas pistolas de fogueo al dueño, lograron hacerse con dos bolsas de viaje de gran tamaño llenas de bisutería, relojes, cadenas y joyas, valorado todo ello en algo más de 20.000 euros. Sin embargo, la falta de profesionalidad hizo que uno de ellos perdiera los nervios y disparase contra el joyero, Ángel López, cuando le apuntaba a la cara, causándole quemaduras de cierta importancia.
Una vez habían logrado el botín, escaparon a bordo de un Volkswagen Golf de color rojo y emprendieron viaje a Valencia donde, al parecer, pretendían vender las joyas para comprar los billetes de avión. Sin embargo, sus planes se volatizaron a las siete de la tarde de ese mismo día, cuando una patrulla de la policía nacional los interceptó a la entrada de Valencia, en la plaza Sanchis Guarner -más conocida como la Pantera Rosa-, y los detuvo después de descubrir las joyas en el maletero.
Al día siguiente, agentes de la Unidad de Delincuencia Especializada y Violenta (UDEV) de Valencia registraban los domicilios de los sospechosos en Murcia, y recuperaban las dos pistolas y una etiqueta de una de las joyas robadas.
Los presuntos atracadores ya han ingresado en la cárcel de Picassent por orden del juez de guardia de Valencia, que se inhibirá en favor del juzgado de Molina de Segura (Murcia) al ser éste quien instruye el atraco y las lesiones sufridas por el joyero.