IGNACIO CABANES VALENCIA
El ministerio fiscal solicita una pena de 25 años de prisión para el preso que, aprovechando un permiso penitenciario, mató presuntamente a su padre en Alfafar en agosto de 2008. Torcuato M. O., de 65 años, falleció de 51 heridas de arma blanca, ocasionadas con un objeto punzante, posiblemente un destornillador o unas tijeras, aunque el arma homicida nunca fue encontrada.
El procesado, de 46 años, se encontraba cumpliendo condena en el centro penitenciario de Picassent por dos delitos de robo con violencia, un delito de robo con fuerza, otro de lesiones, uno más de atentado y un delito de receptación. En el momento del crimen estaba bajo un régimen de tercer grado con la obligación de pernoctar en prisión de lunes a viernes y los fines de semana en el domicilio de su hijo, en Catarroja.
Para controlar sus movimientos el centro penitenciario le había colocado una pulsera telemática. Sin embargo, esta medida preventiva no evitó que el reo presuntamente acabara con la vida de su padre. De hecho, antes del crimen ya se había desprendido de la pulsera localizadora, hecho por el que el Juzgado de Vigilancia Penitenciaria ordenó su búsqueda y captura.
Medio centenar de puñaladas
El dos de agosto de 2008 el preso acudió al domicilio de su padre, situado en la avenida de Torrent de Alfafar. Así, entre las 12.00 horas y las cuatro de la madrugada, el acusado, "con la intención de apoderarse de los objetos de valor que éste tenía", le propinó a la víctima 51 heridas punzantes que le causaron la muerte. Tras el crimen, el procesado se apoderó de varias joyas de oro y de la cartilla bancaria del fallecido.
Días después, el 7 de agosto, el presunto asesino fue detenido a las 20.30 horas en la plaza de la Virgen de Valencia por agentes de la Guardia Civil.
El fiscal solicita para el acusado una pena de 20 años de prisión por el delito de asesinato y cinco más por el delito de robo con violencia, ambos con el agravante de parentesco. Los familiares del fallecido han rechazado reclamar cualquier tipo de indemnización.
En el juicio se determinará si el acusado, que era toxicómano, se encontraba bajo los efectos de algún tipo de estupefaciente.