M. V./P. G./M. C. ALICANTE
Un empresario de Ibi, cuya filiación no ha trascendido, ha sido objeto de un intento de extorsión con amenazas a sus familiares, con la inclusión de un escrito en euskera y con el anagrama de ETA, a través de las cuales se pretendía conseguir un cifra cercana a los 200.000 euros. La participación de la banda terrorista ha sido descartada por la Guardia Civil, que atribuye el acoso a delincuentes comunes.
El incidente, que ha trascendido ahora, se produjo el pasado día 13 de enero, en una zona industrial próxima al polígono l'Alfaç IV, según las informaciones recabadas por este periódico.
Un empresario ibense se encontró a última hora de la tarde en el parabrisas de su vehículo, estacionado cerca de las instalaciones de su industria, dos sobres; en uno, había sendas misivas en castellano y euskera -la segunda incluía el anagrama de ETA- en las que se le conminaba a pagar 200.000 euros de forma inmediata. En el caso de no cumplir la reclamación, se le amenazaba con daños a sus familiares cercanos. El otro sobre contenía un teléfono móvil a través del cual los autores del hecho comunicarían las instrucciones para el cobro del dinero.
La persona afectada, nada más recoger ambos sobres, se personó en el cuartel de la Guardia Civil de Ibi, donde formalizó la presentación de la correspondiente denuncia por la extorsión recibida. Aunque en estos momentos la investigación sigue abierta y el sigilo que se mantiene es total, este diario ha podido confirmar que los expertos del Instituto Armando han descartado cualquier vinculación de la banda terrorista ETA con esta actuación.
La Policía Judicial de la Guardia Civil está desarrollando pesquisas para tratar de identificar a los autores de este intento de extorsión, que se considera forman parte de una banda organizada de delincuentes comunes. Al parecer, todo apunta a que los autores de la extorsión habían estudiado con minuciosidad los hábitos de este empresario y que actuaron cuando creyeron tenerlo todo bajo control.