EFE BARCELONA
Un preso por delito sexual con alto riesgo de reincidencia, que quedará libre en unos dos años al cumplir su condena, ha aceptado por primera vez en España someterse al tratamiento de inhibición del deseo sexual que de forma pionera se aplica en Cataluña.
La consellera de Justicia, Montserrat Tura, indicó que este preso, que actualmente ya está siguiendo un tratamiento psicológico intensivo en la cárcel, no recibirá ningún tipo de beneficio penitenciario por someterse a este novedoso sistema, que combina el tratamiento farmacológico con el psicológico.
El preso aún no ha empezado la terapia farmacológica para inhibir su deseo sexual, ya que ésta se inicia alrededor de ocho meses antes de que los reclusos queden libres. Asimismo, está siendo sometido a pruebas médicas para ver descartar posibles efectos secundarios no deseados.