I. CABANES/T. DOMÍNGUEZ VALENCIA
Un hombre de 36 años, con problemas mentales, acuchilló ayer, por la espalda y sin mediar palabra, a un septuagenario en un centro de convivencia de Quart de Poblet, mientras la víctima almorzaba tranquilamente en compañía de tres amigos. "Si le llega a pinchar por delante lo mata", asegura el hijo del herido.
Por suerte, Antonio B. se encuentra fuera de peligro y la herida de arma blanca no le llegó a alcanzar el pulmón ni ninguna arteria. "Creía que me había dado un puñetazo, pero cuando vi la sangre chorreando me di cuenta que no era una broma", confesó Antonio, todavía convaleciente en la cama del hospital.
El presunto agresor, que ya ha sido detenido, había cumplido una pena de internamiento en un centro psiquiátrico por una agresión a una mujer, quien sufrió rotura de cadera. De hecho, amigos de la víctima y conocidos de la familia del arrestado aseguran que sus padres no pueden controlarlo y critican que no haya centros específicos donde tratar a este tipo de enfermos. "Sus padres están acobardados y se tienen que turnar por las noches para tenerlo vigilado", explicó Luis.
Burla a la muerte dos veces
Para Antonio B. sobrevivir a un suceso así no es algo nuevo. Hace 20 años también burló a la muerte cuando una vaquilla le empitonó cerca del cuello, a escasos centímetros de la aorta, cuando saltó a la plaza para auxiliar a un niño de ocho años. "Es más duro, no se muere ni a la de tres", bromeaba su hijo, más tranquilo al conocer el alcance de la agresión.
La agresión se produjo a las 10.30 horas de ayer en el centro de convivencia de Quart de Poblet, situado en la calle Abad Guillén de Agulló, donde se reunen algunos jubilados para jugar a juegos de azar o tomarse algo en compañía de los amigos. Antonio precisamente se encontraba almorzando junto con otros tres compañeros cuando el sospechoso entró en el local. "Sin mediar palabra con nadie se le acercó, le clavó el cuchillo y salió corriendo", explicó Miguel Monzó, vicepresidente de la asociación. "Te voy a matar", gritó antes de huir, según recuerdan varios testigos.
"No he tenido tiempo de asustarme, cuando he visto el cuchillo ya me lo había clavado", apuntó Antonio, quien asegura que por momentos "me faltaba el aire". Tras ser trasladado al hospital le han colocado un tubo de drenaje conectado al pulmón.
Asimismo, la policía nacional arrestó al sospechoso poco después de la agresión en su propio domicilio, situado en una calle próxima al lugar de los hechos.