IGNACIO CABANES VALENCIA
Un hombre, de profesión osteópata, está acusado de un delito de abuso sexual a una cliente de la clínica donde trabajaba por introducirle presuntamente el dedo en la vagina durante uno de los masajes. El procesado negó ayer durante el juicio oral, celebrado en la Sección Cuarta de la Audiencia Provincial de Valencia, los hechos que se le imputan y alegó que este tipo de tratamientos puede causar excitación sexual, pero que en ningún momento llegó a realizarle tocamientos libidinosos.
Los hechos ocurrieron el 6 de mayo de 2008 en una clínica de Mislata cuando el acusado, aprovechando su condición de osteópata, y "con ánimo de satisfacer sus deseos sexuales", le deslizó la mano bajo las bragas y le realizó tocamientos, según el escrito del fiscal. La víctima se sobresaltó y abandonó la sala, regresando minutos más tarde. Tras masajearle la cabeza y la barriga, el procesado, presuntamente, deslizó de nuevo su mano bajo las bragas de la cliente, llegando a introducirle el dedo.
Dos peritos, especialistas en osteopatía, declararon a preguntas de la defensa del acusado que estos masajes para tratar dolores cervicales "producen sensaciones de alivio que una persona muy susceptible puede llegar a confundir con una excitación sexual", ya que se trabaja en una zona próxima a los ligamentos sacro-uterinos.
La fiscalía solicita una pena de siete años y seis meses de prisión para el acusado por un delito de abuso sexual.