«¿Eran rusos? Anda, yo pensaba que eran búlgaros...». «¿Rusos? No sé. Pero, ¿no eran rumanos?». «Creo que en esta escalera, pero no se les veía mucho». «En realidad no los conocemos. Lo típico entre vecinos. Hola y adiós, y poco más...». Ésas son, con pocas variaciones, las frases pronunciadas ayer por la mayoría de los vecinos tanto del tesorero, considerado el líder de la «célula» valenciana, como de su hombre de confianza.
El primero residía junto con su compañera sentimental en un complejo de más de 300 viviendas de lujo de la calle Escultor Luis Bolinches, junto a la avenida de Francia. La mayoría de los pisos son de alquiler y los ocupan extranjeros relacionados, en muchos casos, con la Copa del América. Los inquilinos apenas se conocen entre sí. Sólo uno afirma que «hace un mes, vino la policía por aquí preguntando por unos rusos, pero no sabemos nada más».
La vivienda que ocupaban Z. Z. y su mujer hasta hace unas semanas, cuando se trasladaron a Getxo para abrir nuevos negocios, fue registrada entre las siete de la tarde y las diez de la noche de ayer por agentes de la Udyco de Valencia y del Greco de Benidorm, en presencia de la juez de guardia de Valencia. El registro se realizó tan tarde porque hubo que esperar a la llegada, desde Bilbao, de Z. y de su mujer, que estuvieron presentes en la inspección de la vivienda.
En cuanto a su lugarteniente, había sido detenido a las seis de la mañana en su vivienda, ubicada en la calle Profesor Ángel Lacalle, en el barrio de San Isidro, también en Valencia. Un amigo del arrestado dijo a Levante-EMV que la familia «no quiere hacer declaraciones, porque éste es un mal momento». El presunto miembro de la mafia georgiana residía en el piso junto con su mujer y dos hijos pequeños. Al igual que Z., llevaba menos de un año residiendo en la vivienda.