V. CONTRERAS/T. DOMÍNGUEZ VALENCIA
Un hombre de 40 años y vecino de la urbanización Monte Alcedo de Riba-roja fue encontrado ayer, maniatado y con un tiro en la cabeza, en el interior de una caseta de aperos de labranza, en las afueras del citado municipio. Juan, la víctima de este nuevo homicidio -el segundo en demarcación de la Guardia Civil conocido en dos días- residía con su sobrino, de 28 años, en un chalé de la urbanización Monte Alcedo, que fue incendiado de manera intencionada de madrugada, horas antes de que fuera hallado el cadáver, aunque casi con toda seguridad después de que se cometiera el crimen.
El incendio fue detectado a las tres y media de la madrugada. Según ha podido saber Levante-EMV, el sobrino, Pedro, llamó al timbre de su vecina para decirle que había un incendio en su chalé, en el número 29 de la calle 1 de la citada urbanización. "Nos dijo que había llegado a esa hora con un amigo, quien se había ido nada más dejarle en la puerta porque venían de fiesta. Y nos contó que al abrir la casa, salió un montón de humo".
Varias unidades de los parques de l'Eliana y de Paterna acudieron al lugar y sofocaron las llamas, que redujeron a cenizas buena parte de la vivienda. Según fuentes del Consorcio Provincial de Bomberos, el aviso se recibió a las 3.40 horas y el fuego, que afectó al comedor y a dos dormitorios -uno en la primera planta y el otro en la segunda- fue dado por extinguido a las 5.08.
Diez horas después, un hombre que había acudido a llevar unos depósitos de agua a la caseta de su suegro, ubicada junto a un campo de naranjos de la antigua carretera de Riba-roja a Benaguasil, se topó con el cadáver de Juan. Estaba atado de pies y manos y tenía un disparo en la cabeza, en la que se percibía la sangre ya coagulada.
El hombre alertó de inmediato a la Policía Local de Riba-roja, cuya patrulla confirmó que se trataba de un homicidio, por lo que dio cuenta a la Guardia Civil.
A las cuatro, la caseta ya estaba tomada por agentes del grupo de Homicidios y por especialistas del laboratorio de criminalística de la Guardia Civil de Valencia.
La sospecha de que algo anormal había sucedido se había generado horas antes, ya que, a las ocho de la tarde del miércoles, la Guardia Civil había atendido el incendio de un vehículo en las inmediaciones de la autovía A-3. Al comprobar los datos del vehículo, supieron que era propiedad de un vecino de la urbanización Monte Alcedo de Riba-roja, por lo que pasaron el aviso a la Comandancia de Valencia.
Tras el incendio en el chalé, el asunto comenzó a adquirir tintes más que alarmantes. De hecho, antes de que fuera encontrado el cuerpo sin vida de Juan, la Guardia Civil ya temía por su vida, porque, pese a la acción destructora del fuego, se apreciaban señales de que el domicilio estaba revuelto y, además, había rastros de sangre. Por ello, ya desde la mañana, había especialistas en investigación de incendios y en criminalística analizando la vivienda, que permanece precintada.
Todo apunta a que el crimen fue cometido en la casa y que el autor o los autores le prendieron fuego a aquélla y al coche para destruir pruebas, después de haberse deshecho del cadáver en la caseta, sita a dos kilómetros del chalé.