T. DOMÍNGUEZ VALENCIA
Ha sido cuestión de tiempo, pero El Gato ha vuelto a ser atrapado. La policía nacional logró apresar al ladrón, responsable de más de una treintena de asaltos nocturnos a bares y establecimien?tos del barrio de Russafa, el pasado martes. Agentes de la comisaría de Russafa, que le seguían estrechamente la pista tras sus correrías de las últimas semanas, tal como adelantó Levante-EMV ha?ce diez días, se toparon con él a plena luz del día en una calle del barrio y lo detuvieron.
Según la información oficial facilitada ayer por la Jefatura Superior de Policía de Valencia, El Gato, cuya verdadera identidad es Vicente C. C., de 36 años, es presuntamente responsable de la comisión de 31 robos, aunque existen indicios de que podría haber perpetrado más de medio centenar desde finales del verano pasa?do. Tal como publicó este diario, el supuesto ladrón, que se había mostrado especialmente activo en las últimas tres semanas, posiblemente acuciado por su dependencia del consumo de estupefacientes, había arrasado varios bares y restaurantes de la manzana comprendida entre las calles Conde Altea, Císcar, Burriana y Joaquín Costa.
El modus operandi se repetía una y otra vez. Solía acceder a través de cualquier patio de la citada manzana, siempre a partir de las dos de la madrugada, cuando los locales ya habían cerrado, y luego se colaba en el patio interior que da servicio a todas las fincas. Una vez allí, se metía por las salidas del aire acondicionado o por las ventanas traseras de los bares y accedía al interior del local elegido. Después, cogía dinero y pequeños objetos de valor -móviles y ordenadores portátiles, principal?mente-, tras lo cual escapaba por donde había entrado. En una misma noche podía llegar a robar hasta en tres o cuatro establecimien?tos. En algunos, incluso ha repetido varias noches, como es el caso del Café Armonía y del restaurante Zacarías, lo que había generado una gran sensación de inseguridad entre los profesionales del sector.
El presunto ladrón, que fue puesto a disposición del juzgado de guardia de Valencia en la tarde del jueves, solía desplazarse siempre en bicicleta y utilizaba guantes de lana para no dejar huellas, así como una gorra para cubrir su rostro. Además, portaba una mochila a la espalda en la que iba guardando el botín. Otro de los objetos que se le han intervenido es la linterna que empleaba para husmear dentro de los locales, la cual colocaba unas veces en la frente, y otras cogida con los dientes para poder ver mientras mantenía libres las manos.