SERGI PITARCH CASTELLÓ
"La suerte" y sus diez años de experiencia en la alta montaña salvaron la vida al montañero de Segorbe Juan Barrachina tras ser alcanzado junto a otros dos compañeros por una alud mientras subían por el Corredor del Águila en el pirineo oscense. "Lo fundamental fue que ninguna piedra ni bloque de hielo me golpearan la cabeza y me hicieran perder la consciencia. Después tuve que actuar como se debe hacer en estos casos", explicaba Juan a Levante de Castelló desde el Hospital San Jorge de Huesca donde se recupera del accidente con tan solo una luxación en el fémur. Uno de sus compañeros en la escalada no tuvo tanta suerte y falleció.
"Estábamos escalando por el corredor cuando de repente se nos vino encima un alud que no provocamos nosotros. Yo al ir el último, a unos 50 metros de Julio César (su compañero fallecido), pude verlo venir y apartarme a un lado, aunque también me succionó. Me arrastró unos 400 metros", explicó Juan, quien apuntó que actuó como en los manuales, "nadando como si fuera dentro de una ola".
"La nieve sólo me sepultó medio cuerpo. Empecé a gritar y sólo María Paz me contestó. Tenía todo el cuerpo sepultado, aunque la cabeza le quedó fuera de la nieve, lo que le salvó la vida", afirmó el montañero, quien aseguró encontrarse físicamente bien pero muy tocado anímicamente por la suerte corrida por su compañero. "Nos conocimos ese día pero cuando alguien confía en ti para subir a la montaña te une un nexo sentimental porque allí arriba será quien te deba salvar la vida", explicó.
Los tres montañeros, según argumentó Juan, "teníamos sobrada capacidad técnica para afrontar el corredor". "Estábamos realizando una especie de toma de contacto y era hoy (por ayer) cuando afrontábamos la subida más dura", apuntó. Según afirmó, el alud fue inesperado porque había buena meteorología y nivel 2 de avalanchas, "un riesgo no muy elevado".
Juan, que agradeció a los vecinos de Segorbe su apoyo, manifestó que, aunque no sabe de qué manera, "continuará unido a la montaña".