M. A./M. M. B. PALMA
El pasado viernes, los agentes de la Guardia Civil encontraron en el fondo del acantilado de Cap Blanc el cuerpo sin vida del médico y empresario Miquel Dalmau (Sineu, 1940), dentro de su vehículo Volkswagen. El automóvil se precipitó desde una altura de unos 50 metros, presumiblemente, el mismo día en que su familia denunció a la Policía Nacional su desaparición, el miércoles. El jueves, un hombre que se hallaba a bordo de su yate divisó el coche destrozado sobre la costa de Llucmajor.
De esa manera tan abrupta se agotó la vida del que fuera hasta hace tres años máximo responsable de la Policlínica Miramar y ex presidente del Real Mallorca desde junio de 1992 hasta agosto de 1995. En las últimas fechas atravesaba por un momento de profundo abatimiento, señalan fuentes próximas a la familia, que también inciden en las amenazas de las que ha sido objeto en los últimos años. No obstante, los investigadores de la policía judicial de la Guardia Civil descartaron ayer la existencia de indicios criminales en los hechos después de una pormenorizada inspección ocular, durante la cual, certificaron que llevaba puesto el cinturón de seguridad.
Los procesos judiciales derivados de su gestión al frente de la Policlínica habrían hecho mella en su carácter, aunque todos los que le conocieron destacan su "fortaleza" y "entusiasmo". Los frentes penales, civiles y mercantiles abiertos tratan de dilucidar los perjuicios ocasionados por una presunta doble contabilidad en el centro sanitario. El afloramiento de estas supuestas irregularidades provocó un cruce de querellas entre los antiguos socios de la Policlínica -Dalmau, Cristóbal Pizà y Pau Ramis-, además de la personación de los que eran pequeños accionistas.
En el año 2007, el juzgado de instrucción 10 de Palma dictó el embargo cautelar de todos los bienes muebles e inmuebles de Dalmau y Pizà, una circunstancia que supuso un enorme golpe anímico para el ex presidente del Real Mallorca. En las últimas fechas había solicitado el desbloqueo de una de sus cuentas para poder seguir con una vida norma.
Al margen de los procesos judiciales que le han acompañado en sus últimos años de vida, su gestión sanitaria también le brindó numerosos éxitos que reconocen hasta sus más acérrimos enemigos.