TERESA DOMÍNGUEZ VALENCIA
Unos piratas informáticos han logrado hacerse, por el momento, con un botín de más de 300.000 euros robando el dinero de las cuentas bancarias de al menos 25 clientes de Barclays Bank a las que accedieron tras suplantar la página "web" del banco. Entre los afectados hay al menos cinco valencianos, entre ellos José Antonio Navarro, que se ha erigido en uno de los portavoces del colectivo de afectados y que ha perdido 18.000 euros.
En esta ocasión, la página que los estafadores pusieron en la pantalla de la víctima no llegó, como es habitual, a través de un sospechoso correo masivo, cuya falsedad suele delatar, entre otros detalles, el pésimo castellano en el que aparecen escritos.
"En nuestro caso, habían sustituido la página de banca "online" real que teníamos guardada en "favoritos" por otra fraudulenta, pero exactamente igual que la otra, hasta el punto de que, una vez tecleadas las claves de usuario y contraseña para acceder a la cuenta, se activaban las señales de seguridad de la página, como un candado que aparece en la parte superior y una barra de color verde", explica José Antonio.
Y es en el siguiente paso donde se produce el auténtico fraude. Para validar cualquier operación de banca por internet, el cliente debe teclear una coordenada que obtiene en una tarjeta con cien claves, cada una de las cuales se obtiene del cruce de la fila de diez letras con otra de diez números. En la "web" suplantada, los piratas, alegando un examen de seguridad y cambios en el sistema de protección del usuario -argumento recurrente en estos caso-, pedían a su víctima que introdujera "no una, sino las cien claves de la tarjeta. Y si no lo hacías, no podías continuar ni en esa página, ni en ninguna, es decir, bloqueaba todo el ordenador", agrega el afectado.
A partir de ahí, los delincuentes ya disponen de todas las herramientas para hacerse con el botín: el nombre de usuario, la contraseña y todas las coordenadas que les permiten realizar cualquier operación en su cuenta a través de internet.
En el caso de José Antonio, fueron nueve transferencias en unos pocos días que sumaban 27.000 euros, aunque "finalmente se quedó en 18.000, porque el banco accedió a devolverme las últimas tres, realizadas cuando ya se había denunciado el caso".
Otros damnificados han tenido peor suerte. Es el caso de un vecino de Madrid al que le robaron 33.000 euros. La media se sitúa en unos 20.000 euros, lo que sitúa el montante global aproximado del fraude en unos 300.000 euros, "que seguramente serán más -explica Navarro-, porque cada día están surgiendo nuevas víctimas".
"Creemos que el banco no puede darnos la espalda y que deberá explicar muchas de las cosas que han ocurrido, como que a mí no me bloqueasen la cuenta hasta pasados tres días, pese a que a mi oficina había llamado otra sucursal del Barclays, de Galicia, cuyo director sí había detectado el fraude a un cliente suyo". José Antonio anuncia una demanda conjunta en septiembre.