I. CABANES VALENCIA
Los diez acusados de introducir dos toneladas de hachís en el país utilizando una pequeña embarcación que llegó a la playa de Tavernes de la Valldigna en 2005, negaron los hechos ante el juez y muchos coincidieron en señalar como argumento que venían de trabajar cuando fueron detenidos. El juicio comenzó ayer en la Sección Cuarta de la Audiencia Provincial de Valencia. La fiscal solicita para cada uno de los acusados la pena de seis años de prisión y una multa de 34.341 euros.
La mayoría de los procesados se encuentra en libertad, e incluso alguno de ellos expresó su intención de viajar al extranjero por trabajo. No obstante, el juez les prohibió expresamente que abandonaran el país mientras dura el procedimiento. Después de la declaración de los acusados el juicio quedó aplazado para el próximo 6 de octubre.
Los presuntos traficantes salieron corriendo tras ser sorprendidos la madrugada del 4 de junio de 2005 descargando 68 fardos con droga en la playa de Tavernes. En su huida, uno de ellos llegó a cruzar la AP-7 poniendo en riesgo su vida y la de los conductores.