R. FERRANDO VALENCIA
Una fiscal solicitó ayer al comenzar el juicio que un funcionario de la prisión de Picassent sea condenado a dos años y medio de cárcel por causar la pérdida de un testículo a un preso al que supuestamente le dio un rodillazo mientras practicaban boxeo. El acusado negó haber golpeado en los testículos a la víctima y el recluso mantuvo la acusación.
Los hechos supuestamente ocurrieron el 5 de septiembre de 2005 en el módulo 25 del centro penitenciario de Picassent. El procesado explicó que vio a dos internos practicar boxeo -deporte que está permitido en la prisión- y que le propusieron participar. "Dijimos que iba a ser un paripé y que no nos íbamos a tocar", admitió el funcionario. "Fueron dos minutos y yo no le di un golpe en los testículos", aseguró. El acusado indicó al tribunal que es normal boxear con los internos porque "sirve para mejorar el ambiente en el centro".
El denunciante señaló que iba a enseñar al acusado a boxear y que acordaron sólo marcar las distancias. "Parecía que se iba irritando porque le esquivaba todas las marcas. Me cogió y me metió un rodillazo. Yo caí al suelo y él estaba eufórico", lamentó el preso.
Amenazas de muerte
El propio acusado acompañó a la víctima a la enfermería y, según el denunciante, le dijo que se sentía mal por lo ocurrido y le pidió que no dijera a nadie que había sido él quien le había golpeado. De hecho, le sugirió que comentase que había sido un compañero. Y ante el temor de represalias, así lo hizo. Con el tiempo, y tras explicar lo sucedido a su madre, decidió interponerle una denuncia, y cuando el acusado tuvo constancia de la misma, afirmó que le hizo un gesto en el cuello simulando que iba a morir.
Un preso que declaró como testigo señaló que el funcionario "sabía artes marciales" e insistió en que "le metió un rodillazo en los testículos. Yo no sé si fue voluntario o no, pero le golpeó".
La madre del denunciante manifestó que su hijo le había relatado con detalles la supuesta agresión e indicó que temía represalias.
Por contra, un funcionario de la prisión de Picassent avaló la versión del denunciado. La vista quedó aplazada hasta finales de noviembre por la incomparecencia de un perito.