EFE
Según ha informado el Ministerio del Interior, la red contaba con falsificadores, distribuidores y captadores de posibles clientes, a los que se ofrecía la posibilidad de incorporarse al mercado laboral como supuestos ciudadanos portugueses gracias a la documentación falsa.
Teniendo en cuenta el número de documentados falsificados, la Policía calcula que la banda ha obtenido unos beneficios estimados de 60.000 euros.
En las últimas semanas, el cabecilla de la banda, un ciudadano brasileño residente en Valencia, había ultimado la compra de una impresora de altas prestaciones, cuyo coste en el mercado supera los 7.000 euros, y con la que pretendía confeccionar un mayor número de documentos falsos de gran calidad.
Además de esta impresora, la Policía se ha incautado en los diversos registros de abundante material informático, sellos de caucho con logotipos institucionales, soportes en blanco para la confección de documentos, planchas de impresión, así como documentos falsos listos para su entrega.
La operación se ha desarrollado en Alicante, Madrid, Valencia, Castellón, Barcelona y Málaga.