M. J. Ros, Valencia El can le mordió en un pie haciéndole perder el equilibrio. Afortunadamente, la víctima pudo desembarazarse del animal antes de que lo tirara al suelo. El dueño se acercó a controlar a su perro minutos después, pero «hizo caso omiso» de las quejas de Pablo, quien llamó a la Policía Local para denunciar lo sucedido.
Todo ocurrió alrededor de la una de la tarde del pasado miércoles cuando Pablo Blázquez, de 42 años, regresaba a su domicilio de la calle Escalante tras dar unas vueltas con su bicicleta. Para ello, atravesó un parque nuevo -próximo al instituto del Grao- en el que, según manifestó el hombre, es habitual ver a perros de gran tamaño sin bozal ni correa. «Una temeridad máxime cuando este parque está frecuentado por niños» . Aunque hasta ahora no había sucedido nada -o al menos no había trascendido-, los temores de Pablo, que acude a menudo a los jardines con sus hijos, se hicieron realidad. Y le tocó a él.
Con el miedo todavía en el cuerpo -había pasado apenas una hora desde el incidente-, Pablo relató que «ya estaba cerca de la salida del parque que da a la calzada, cuando vi que dos perros, un pitbull y un pastor alemán, corrían hacia mi» . «Era evidente -añadió- que venían a cogerme, pero no podía acelerar porque iba hacia los coches. Estaba asustado. Uno de ellos, el pitbull, se me enganchó al pie y me mordió con fuerza, mientras el otro trataba de atacarme por el otro lado, aunque no lo consiguió» . Pablo pudo quitarse al animal de encima, sin que lograra tirarlo de su bicicleta: «Si me llego a caer al suelo no sé lo que habría pasado» . apuntó. El dueño Minutos después, el dueño de los animales -un chico de unos 20 años con todo el cuerpo tatuado- trató de controlar a sus perros. «Le recriminé que los tuviera tan sueltos, pero no hizo caso. Se limitó a decir que no sabía porqué salían corriendo detrás de las personas que se trasladaban en bicicleta» , contó Pablo. Rabioso, el hombre llamó a la Policía Local para denunciar lo que le acababa de pasar, «y no te creas que me hicieron mucho caso. Está claro que hasta que no pase algo grave no van a poner solución» . En esta ocasión, Pablo no sufrió lesiones de consideración pero sí pasó miedo por una situación «que podría haber tenido un desenlace fatal» .