Efe, Alicante
El acusado de matar a golpes y descuartizar a una mujer en Calp en febrero de 2004, cuyo cadáver nunca apareció, reconoció ayer en el juicio que mató a la víctima, pero aseguró que después se marchó del lugar y que desconoce qué ocurrió con el cuerpo. El acusado llegó a decir durante la fase de instrucción que se comió el cadáver.
El procesado, Paul D., de nacionalidad británica, aceptó la pena de doce años y tres meses de prisión por los delitos de homicidio e intento de estafa solicitada por el fiscal y la acusación particular, que inicialmente le atribuyeron un delito de asesinato. El juicio se celebró en la Sección Segunda de la Audiencia de Alicante y quedó visto para sentencia tras este acuerdo de conformidad.
En su relato provisional, el fiscal acusaba al procesado de haber matado a golpes a la víctima con una maza durante una discusión ocurrida en el domicilio de ésta, y de haberla descuartizado posteriormente para deshacerse del cadáver arrojándolo en bolsas de plástico a un contenedor. A continuación, regresó a la vivienda, donde le sustrajo el teléfono móvil y una tarjeta bancaria con la que intentó, sin éxito, sacar dinero de un cajero automático.
No obstante, en la vista oral, el acusado reconoció que mató a la mujer, pero negó haberse deshecho del cuerpo ya que, según su versión, se marchó de la vivienda y lo dejó allí.
La fiscal, ante el reconocimiento de hechos y «los datos objetivos» de la investigación que «corroboran esta versión», solicitó para el acusado doce años de prisión por un delito de homicidio y tres meses por estafa informática en grado de tentativa. La acusación particular se sumó a la petición de homicidio de la Fiscalía porque, al no haberse hallado el cuerpo, no se pudo determinar «con seguridad» las circunstancias de la muerte, y pidió una indemnización de 600.000 euros.
La defensa se mostró «satisfecha» con la calificación de homicidio, y pidió que la indemnización sea de 200.000 euros.