R. Laguna,
Valencia
No parecía entender nada, pero no a causa del idioma. Ahmed N. llevaba en España el suficiente tiempo como para tener la residencia legal. Y, sin embargo, no parecía entender nada cuando ayer, ante un tribunal popular de la Audiencia de Valencia, escuchó cabizbajo las acusaciones por el asesinato de su novia de 23 puñaladas, cuando la joven le dijo que ya no le quería, que le dejaba. Le piden de 19 a 30 años de cárcel.
Ahmed N., súbdito paquistaní, no quiso declarar nada, ni siquiera a su propia abogada de la defensa, ni siquiera mediante la traducción de un intérprete, tal vez porque no entendía nada. Le juzgaban por un delito de violencia de género y allí estaba, además de la fiscal y de la acusación particular, el Abogado del Estado, para insistir en que esa muerte es más execrable y por ello el Gobierno tiene especial interés en su castigo.
Puede que Ahmed N. viviera en España el tiempo suficiente para tener residencia legal, pero tal vez no el suficiente para entender la evolución de esta sociedad, cuando en su país siguen vigentes los crímenes de honor, las violaciones múltiples por venganzas tribales o la prohibición a las mujeres para casarse sin permiso del padre. ¿Cómo podía Ahmed consentir que María Ángeles le abandonara
La defensa, una mujer, llegó a decir, al tiempo que proclamaba su inocencia y pedía su absolución, que Ahmed actuó en un momento de arrebato porque le habían dicho que salía con otros hombres y
«perdió el control sobre sí mismo»
. Como si fuera excusa.
La fiscal, Rosa Guiralt, puso el dedo en la llaga al recordar que la mató cuando le dijo que
«quería dejarlo»
. Porque sólo las matan cuando se rebelan. Y eso no pasa en su país. En aplicación, por vez primera de la Ley Integral de Violencia de Género en un juicio por asesinato, el Abogado del Estado apeló a la alarma social y fue categórico al afirmar:
«Acudió con un cuchillo y la mató»
.
La hacía sentir culpable
Aquél 20 de agosto de 2005, María Ángeles H. H. quedó con su novio Ahmed N. en un descampado cerca del cementerio de Valencia, tras unos días de vacaciones con sus padres, para decirle que quería dejarlo. Habían convivido tres meses, y luego cada uno se fue a su casa y siguieron la relación de noviazgo porque él amenazaba con suicidarse y la hacía sentir culpable. Le dio 23 cuchilladas y huyó. cuando pidió ayuda a un primo, éste avisó a la policía.